martes, 10 de marzo de 2015

El cristianismo en África

Situación del cristianismo en África.

                Antes de todo, tenemos que recordar que África es un continente compuesto de más de 54 países y centenares de tribus, lenguas, culturas y subculturas. Por tanto, no es una región homogénea tanto al nivel geográfico, político, cultural y religioso. Tan es así que para hablar de la iglesia en África, es importante precisar de qué parte del continente se está hablando.
                África se puede dividir en tres partes en cuanto a la situación de la Iglesia: El Magreb (Argelia, Marruecos, Libia, Túnez etc.), El Sahel, la África intermediaria entre el norte y el sur (Mauritania, Mali, Níger, Nigeria, Chad, Sudán etc.) y África sub-sahariana (todo el resto, es decir, el centro y el sur).
                Según te encuentras en una parte u otra, la situación de la Iglesia es diferente. No es lo mismo la iglesia en Argelia que en Angola; ni es lo mismo la iglesia en Nigeria que en Burundi. Las tres regiones presentan tres modos diferentes de vivir el cristianismo.
                Por lo que se refiere a la persecución, conviene también definir este término para no caer en confusiones. Si se entiende por persecución, el conjunto de medidas oficiales  tomadas por un poder público para impedir la profesión de fe cristiana a los ciudadanos, no se puede decir rotundamente que hay persecución de la Iglesia en África de manera general. Pero si persecución significa el conjunto de obstáculos más o menos apoyados por los poderes públicos para impedir la expansión del cristianismo o la influencia de la Iglesia en la vida política y social, se puede hablar de persecución de manera visible en el África sahariana y de manera invisible en algunos otros países del sur.

1. Los países magrebíes.

                Todos los países del Magreb son casi enteramente musulmanes. La tradición cristiana desapareció con la expansión del Islam en el siglo séptimo. De paso, borró por completo todo un esplendor religioso de los primeros siglos de nuestra era. Hay que recordar que allí vivieron los grandes padres de la Iglesia, teólogos y santos como Orígenes, Tertuliano, San Atanasio, san Cipriano, San Agustín etc. En aquellos siglos, la iglesia del norte de África era un referente en la toma de decisiones de la iglesia universal. Muchos concilios y sínodos se celebraron en estas tierras.
                El Islam llega al Magreb en el siglo VII. En aquella época, se destruye Cartago y se expulsa a los bizantinos. Los habitantes están forzados a abandonar el lugar o a convertirse al islam. A finales del siglo VII, ya todo el Magreb era musulmán. Desde entonces, el cristianismo no ha vuelto a ocupar un lugar destacado en estas tierras. Sin embargo, en algunos países, quedaron pequeñas comunidades coptas como en Egipto, generalmente, toleradas. Ahora, con el resurgimiento del integrismo islámico, esas comunidades minoritarias tienen más dificultades para sobrevivir.
                Con la colonización, algunos misioneros volvieron a intentar evangelizar el lugar pero no consiguieron arrancar el Islam de los corazones de sus habitantes. Cuando finalizó la colonización, quedaron comunidades cristianas muy pequeñas. En la actualidad, se estima que existen unos 400.000 cristianos en Túnez, Argelia y Marruecos sobre un total de 85 millones de habitantes, lo que quiere decir que un 98% son musulmanes.
                Las constituciones de estos países garantizan teóricamente la libertad religiosa. Sin embargo, entre la presión de los grupos fundamentalistas, la cultura altamente musulmana y el miedo generalizado a todo lo que viene de Occidente la fe cristiana se vive con discreción y, a veces, sometida a una cierta persecución.
En muchos países de esta zona, el Islam es la religión del Estado: Argelia, Marruecos, Túnez y Mauritania (al igual que ocurre en otros países como Yibuti, Comoras o Sudán). Como explica el Mundo Negro de marzo de 2015, "en algunos de ellos, como Sudán y Mauritania, la conversión a otra religión distinta del Islam se califica como apostasía y es un delito que puede ser castigado severamente. En otros, como Marruecos y Argelia, las autoridades limitan la posibilidad de cambiar de religión. En Libia, aunque no hay ninguna ley que lo prohíba, la conversión puede significar arriesgarse, incluso, a ser detenido".
                La mayoría de los cristianos en esos países son extranjeros (cooperantes, empresarios, trabajadores de fábricas, estudiantes, ONGs). Los autóctonos son muy pocos y casi invisibles. La conversión al cristianismo está mal vista socialmente, cuando no está expresamente prohibida o es directamente reprimida. Me contaba un amigo misionero que es casi imposible encontrar una Biblia las bibliotecas de esos países. Los estudiantes que quieren hacer alguna investigación sobre la Biblia, acuden a la casa de los misioneros y la leen a escondidas.
                Los misioneros no se atreven a hablar abiertamente de Jesucristo. Muchos optaron por una presencia activa pero callada. Gestionan los orfanatos, las residencias de ancianos, los hospitales, etc. Es para ellos, la única manera de testimoniar del Evangelio sin necesidad de predicar.
                "Los seguidores de Jesús en estos países viven en clandestinidad, bajo nombre, cultura y              tradiciones musulmanes..., o fuera de la tierra en la que nacieron. Aunque las leyes garanticen   la             libertad religiosa, en muchas ocasiones, se impone la tradición: las comunidades católicas son               toleradas, pero el anuncio explícito de Jesús, las catequesis o las celebraciones en  medio de la                 sociedad son algo inconcebible. Esta realidad se traduce en obstáculos y dificultades para            aquellos que quieren vivir su fe fuera del islam... "
                En los últimos años, los evangélicos y pentecostales americanos intentaron impulsar la evangelización. Pero, la policía les detiene y les expulsa. Está prohibido enseñar el cristianismo a los autóctonos.
                Siempre que hay alguna revuelta social, las minorías son el chivo expiatorio. Tan es así que en los años 1990, muchas iglesias de Argelia fueron blanco de los atentados, y en ese contexto se produjeron los asesinatos de los monjes trapenses etc. En la actualidad, los coptos de Egipto son víctimas de los insurgentes hermanos musulmanes. Muchas de sus iglesias están destruidas.
En resumen, oficialmente se tolera el cristianismo en la Constitución. Pero socialmente, se lo reprime y en la práctica, no se tolera ninguna conversión.

2. La iglesia en los países del Sahel.

                En estos países, salvo algunos casos, el norte es mayoritariamente musulmán y el sur, predomina el cristianismo. En muchos casos, las dos religiones tienen una buena representación en las instituciones y la cohabitación es bastante buena. Las constituciones garantizan la libertad religiosa. Podemos citar el caso de Costa de Marfil, Chad etc. Pero hay otros casos en los que los enfrentamientos son muy constantes. Los países que colindan con el Magreb tienen una mayoría musulmana y, a medida que te vas desplazando hacia el sur aparece una mayor presencia cristiana que, en casos, es fuertemente predominante.
Las estimaciones de musulmanes y cristianos en algunos países son las siguientes:
                               Costa de Marfil: 34% cristianos y 27% musulmanes
                               Niger: 94% musulmanes
                               Burkinafaso: 60% musulmanes y 23% cristianos
                               Benin: 35% cristianos y 24% musulmanes
                               Nigeria: 50% cristianos y 50% musulmanes
                               Camerún: 69% cristianos y 35% musulmanes
                               Chad: 55% musulmanes y 35% cristianos.

                Los enfrentamientos religiosos vienen motivados, en general, por los grupos integristas que quieren imponer la ley islámica en el norte y luego extenderla a todos. En este caso, no es fruto de una política nacional de represión contra la Iglesia cristiana sino que tiene origen en el espíritu fundamentalista de algunos grupos minoritarios musulmanes. Tan es así que esos grupos no dudan en emprender conflictos incluso contra la población musulmana moderada.
En Mali por ejemplo, los jihadistas del Mujao, AQMI etc. no luchan contra los cristianos sino contra un estado que mayoritariamente es musulmán. En Nigeria, el grupo integrista Boko Haram no es representativo ni de las instituciones públicas ni de los musulmanes en general. Allí, este grupo quiere imponer la Sharia en todo el norte de Nigeria mayoritariamente musulmán.
                Estos grupos de extremada radicalización y fuerte brutalidad más que representar religión alguna son el paradigma de la instrumentalización de la religión para fines distintos a la misma.

3. Los países del sur.

                Globalmente, la libertad religiosa está garantizada en todos los países del sur. No hay ningún caso donde realmente se puede hablar de persecución abierta. La evangelización es libre; las asambleas están permitidas; las conversiones no son objeto de polémicas. Allí el Cristianismo es mayoritario pero también dependiendo de países, el Islam tiene una representación significativa.
                Sin embargo, aunque no se pueda hablar de persecución, existen, en algunos países, mecanismos, motivados por los poderes públicos, para acallar la voz de la iglesia mediante la prensa, las intimidaciones e incluso cárceles o ejecuciones extra-judiciales. Pero, esto se hace de forma selectiva contra algunos dirigentes eclesiales y no contra los cristianos en general. En otros casos, se utiliza la división étnico-regional dentro de los sacerdotes y obispos, o la división religiosa entre las diferentes confesiones cristianas, favoreciendo a las sectas, más fáciles de corromper. Corrompiendo a la cúpula, se consigue el silencio cómplice de la Iglesia. El origen de esta actuación es el miedo de ver la iglesia alzar la voz contra las violaciones de los derechos humanos, la corrupción, la dictadura, el hambre y la pobreza, etc.
                En muchos países, poco a poco, la iglesia se ve arrinconada, mermada y acallada. No se atreve a denunciar la situación lamentable en la que se encuentran los ciudadanos. Algunos curas o pastores se “arriman” al poder para aprovecharse de los favores a cambio de su complicidad o su silencio. De repente, los pocos que se atreven a denunciar las injusticias, se encuentran aislados y se convierten en un blanco fácil del poder. ¿Cómo se puede llamar a esto?... ¿persecución?, ¿corrupción? ó ¿falta de valentía?
                Dónde hay guerras en esta parte de África, no se trata de guerras de religión. En la mayoría de casos, se trata de guerras étnicas o regionales. El genocidio de Rwanda no fue dirigido contra la iglesia de manera particular ya que la mayoría de los hutus y tutsis eran cristianos. Sin embargo, en Rwanda murieron obispos, sacerdotes y religiosas. Pero, aunque su muerte tenga que ver, de alguna manera, con su estatuto de religiosos, no fueron asesinados por ser cristianos sino por pertenecer a una etnia u otra.
                La guerra de Congo tampoco tiene nada que ver con la religión. Lo mismo ocurre actualmente en el Sudán del sur donde los enfrentamientos oponen a los nueres y los dinkas, todos ellos cristianos.
Estadística:
                - sobre 54 países africanos, 31 son de mayoría cristiana frente a 21 de mayoría musulmana.
                - 46% de los africanos son cristianos, frente a 40% musulmanes.
                - Cada año, se bautiza a más de 3.000.000 de nuevos cristianos en África.

El caso de Nigeria.

                Merece la pena estudiar el caso de Nigeria aparte porque es muy llamativo y difiere enteramente de los demás países.
                Nigeria es un país federal y el más habitado de África. Tiene casi 160 millones de habitantes de los cuales la mitad son cristianos y la otra mitad musulmanes. El norte es mayoritariamente musulmán y el sur, mayoritariamente cristiano. Durante décadas, las dos religiones vivieron en paz sin enfrentamientos. El islam nigeriano es, de manera general, tolerante.
                El problema de Nigeria se sitúa básicamente en el reparto desigual de los recursos naturales y la corrupción política. Por un lado, el sur tiene la mayor concentración de recursos petrolíferos y dispone de las mejores infraestructuras. El norte está un tanto descuidado. Por otro lado, el país ha sido siempre dirigido por dictadores corruptos hasta muy recientemente. La corrupción se instaló en el corazón mismo de la administración y de todos los estratos sociales.
                Boko Haram nace en el año 2002 creado por Mohamed Yusuf. Inicialmente, Mohamed Yusuf tenía reivindicaciones sociales y económicas. Empezó criticando la corrupción de la sociedad. Para ganar adeptos, se dedicó a construir escuelas y mezquitas en el norte. Muchos musulmanes le siguieron viendo en él a un leader religioso íntegro.
                Todo cambia en el año 2009. El ejército ejecuta a Mohamed Yusuf de manera extrajudicial y mata a más de 700 seguidores en unos enfrentamientos sangrientos. A partir de allí, el grupo se radicaliza. Desde este momento, los radicales recuperan el movimiento y lo transforman en un grupo integrista con fines exclusivamente religiosos. Empiezan a quemar las iglesias, poner bombas en las asambleas de los cristianos y a ejecutar a todo musulmán que se opone a sus objetivos. Quiere controlar los estados federales del norte e imponer la ley islámica a todos.
                En la actualidad, Boko Haram que significa "La educación occidental es pecado", es un grupo terrorista peligroso pero no representa a los musulmanes nigerianos. La inmensa mayoría de los musulmanes nigerianos se oponen a sus métodos y objetivos.
Los cristianos del norte de Nigeria aguantan la brutalidad de esta secta con valentía. Muchos ya han pagado con su sangre, pero se resisten a convertirse en musulmanes y mucho menos a ser miembros de Boko Haram.

Los casos de Sudán y la República Centroafricana.

                En cambio la situación de Sudán es diferente. Este país cuenta con un norte enteramente musulmán y un sur completamente cristiano y animista. En 1983, el gobierno de Niemeri quiso imponer la ley islámica a todo el país, lo que desató una sangrienta guerra de secesión que duró más de 20 años. El sur cristiano consiguió organizar un ejército (SPLA) y enfrentarse al norte durante décadas. Las potencias se interpusieron por motivos económicos. En este caso, el conflicto religioso fue claramente alimentado por los poderes públicos.
                Al final, no hubo ni vencedor ni vencido. La ONU aceptó la división del país en dos. En la actualidad, Sudán del norte es musulmán y prohíbe toda conversión al cristianismo y Sudán del sur ve con malos ojos a los musulmanes. En cambio, la guerra que está teniendo lugar ahora en el Sudán del sur no tiene nada que ver con las religiones.
                En la República Centroafricana, también estamos ante un escenario similar. El norte está poblado por musulmanes aunque minoritarios con respecto al conjunto del país; consiguieron armarse y crear un movimiento llamado Seleka. En diciembre de 2012 atacaron el gobierno central y en marzo de 2013, deshicieron al ejército nacional y ocuparon el poder. Saquearon todos los bienes de la iglesia creando de paso un conflicto religioso que realmente no existía.
                Para defenderse, muchos jóvenes, ayudados por el antiguo ejército, se constituyeron en milicias de auto-defensa llamadas "anti-balaka". Empezaron una limpieza en toda regla de todo lo que tuviese relación con lo musulmán. Ahora, después de perder el poder por presiones de Francia y los países vecinos, los Seleka amenazan con dividir el país en dos con un norte musulmán y un sur cristiano. La situación es tal que donde dominan los anti-balaka, se persigue a los musulmanes; y donde controlan los Seleka, se molestan enormemente a los cristianos.
                En resumen, en esta parte de África, hay incertidumbre de los cristianos en muchas regiones por la presión de los integristas. Cuando los estados son frágiles y poco organizados, los fundamentalistas aprovechan para sembrar el terror. Donde hay estructuras fuertes del Estado, la cohabitación es bastante buena.
Gaétan Kabasha.
Conferencia dada a Torremocha de Jarama, agosto 2014


1 comentario:

  1. El trabajo es un buen análisis de la religión católica en África, exhaustivo y profundo, dotado de visión de conjunto, así como de las vicisitudes a las que está sometida y su competencia con la religión musulmana.

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