domingo, 20 de septiembre de 2015

La situación de los derechos humanos en África.

(artículo publicado en el blog http://lacaciasociados.es/blog/) 

Cuando se habla de los derechos humanos en un lugar, se está refiriendo a la capacidad que tiene cada ciudadano de ver su vida y sus pertenencias protegidas por la ley de su país. Y esta ley ha de ser justa, promulgada con la finalidad de alcanzar el bien común. Cuando es perturbado en sus derechos, ha de tener la posibilidad de recurrir a instancias superiores, administrativas o judiciales. Todas las estructuras políticas, administrativas, jurídicas, policiales y sociales tienen el cometido de asegurar que nadie se sienta injustamente tratado. 
La situación de los derechos humanos en África no puede ser homogénea ni es prudente comparar un país con otro. Todo depende de la evolución política, económica, social y cultural de cada uno y los problemas que pueda tener. Es importante recordar que cuando hablamos de África, nos estamos refiriendo a 54 países de trayectorias y situaciones diferentes. 
Desde las independencias, en los años 1960, cada país africano ha seguido su camino, aunque se pueda vislumbrar una línea común en lo que se refiere a la estructura política. Volviendo a nuestro tema, es importante poner de relieve que la Organización de la Unión Africana (OUA) publicó el 21 de junio de 1981 lo que se llamó “La Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos” a la cual suscribió la mayoría de los países del continente. Para entender mejor la situación actual de los derechos en África, es mejor dividir los países en cuatro categorías: los países en conflictos armados, los países con gobiernos dictatoriales, los países con gobiernos democráticos y los que no son ni democráticos ni dictatoriales. 
La guerra es el primer hachazo a los derechos humanos. Es imposible proteger a las personas y sus bienes donde las bombas destruyen vidas. Los países en conflictos son a menudo los que menos respeto tienen hacia las personas. Las fuerzas del orden suelen comportarse de manera violenta, las estructuras judiciales están en mal estado, o son muy parciales. En esos países encuentras a miles de desplazados hacinados en campamentos habiendo perdido todo lo que poseían. Las violaciones son numerosas e impunes mientras que la tortura se convierte en una vía rápida para conseguir información. En muchos casos los asesinatos extrajudiciales son utilizados sistemáticamente como métodos persuasivos para desanimar al adversario y sembrar el miedo. Cuando se trata de conflictos étnicos o religiosos, es peor todavía ya que los grupos armados, en general, escapan a todo control del Estado. En esta categoría de países, los derechos humanos brillan por su ausencia. 
En los países dictatoriales, la situación es más compleja. En general, las autoridades se presentan como garantes de la justicia y del derecho. Pero en la práctica, los tres poderes tradicionales (legislativo, ejecutivo y judicial) se confunden. Los dirigentes se ponen, a menudo, por encima de la ley y los jueces no se atreven a proteger al perjudicado. La justicia suele estar muy politizada y las fuerzas del orden espolian al pueblo o lo atemorizan. La corrupción reina en todos los niveles de la administración del Estado y las cárceles suelen ser lugares inviables. Una de las características de esos países es la existencia de presos políticos o de opinión, y existe una carencia de libertad de expresión. Allí, aunque las autoridades den una apariencia de orden, el espacio político está muy mermado o es inexistente. 
Luego vienen los países democráticos, que progresivamente van aumentando poco a poco en África. Son aquellos países donde se organizan las elecciones libres y donde se va favoreciendo la alternancia en el poder. En esos países, la situación de los derechos humanos igual que otras dimensiones de la vida social ha mejorado mucho. La libertad de expresión ayuda a desenmascarar los abusos y la justicia tiende a hacer su trabajo. También, aunque todo esté por mejorar, se notan mucho los resultados de la lucha contra la corrupción y los intentos para proteger al ciudadano son notables. 
Últimamente ha surgido otra categoría de países que se encuentran a medio camino entre la dictadura y la democracia. Allí se organizan las elecciones fraudulentas y aunque la situación tiende a mejorar, no hay un cambio radical en las prácticas abusivas de las instituciones. En esos países, la prensa es medianamente libre, no hay presos políticos y la oposición tiene palabra. Sin embargo, la corrupción y los excesos siguen su camino por falta de voluntad política de los dirigentes y del debilitamiento de la oposición. 
Como se ve, la situación de los derechos humanos varia de un país a otro en África. Hay que valorar cada país y analizar su evolución social y política. Lo único que se puede afirmar es que cuanto más se profundiza en la democracia, mayor es el respeto de los derechos humanos. 

                                                                                       Gaetan Kabasha.

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