(Dr Gaetan Kabasha)
Ya que todo el mundo habla de la victoria de Trump, no seré yo quien quede atrás. La victoria aplastante de este hombre que mezcla la manifestación de virilidad con la comedia de mal gusto, no puede dejar a nadie indiferente.
Sin ser especialista de la
política americana, puedo sin embargo emitir ciertos juicios de sentido común.
Para decir la verdad, yo nunca he creído en las encuestas que daban a Kamala
Harris ganadora. Es posible que la candidate demócrata fuera favorita en Europa
pero Europa no vota en las elecciones americanas.
En mi juicio, Trump se benefició
de tres factores importantes entres otros: su salida de la presidencia en 2020,
los intentos de sacarlo de la escena política y el discurso que llega al
ciudadano de a pie.
En primer lugar, Trump consiguió
hacer creer a sus seguidores que le robaron la victoria en 2020. Esta idea que
los medios de comunicaciones parecen minimizar puede haber ejercido mucha
influencia de su reelección. En efecto, los partidarios de Trump que votaron en
2020 y que quedaron con una sensación de injusticia, siguieron formando un
núcleo inquebrantable en torno a su candidato. Nunca cambiaron de bando. Las
últimas elecciones fueron para ellos una manera de vengarse de los demócratas.
Estos no tenían ganas de saber nada más.
En segundo lugar, vienen los
diversos juicios en los que Trump está inmerso. No estoy aquí para opinar sobre
la verdad de los hechos. Es incluso más que probable que Trump haya cometido
todos los delitos por los que está acusado. Sin embargo, sus partidarios están
convencidos de que todo esto responde a un plan maquiavélico de desalojarlo de
la vida política. No cabe duda que los intentos de asesinato del candidato
Trump reforzaron esa idea de un justo convertido en víctima sobre el altar de
los injustos. A partir de allí, se han radicalizado más todavía. Kamala Harris
podría haber propuesto lo que fuera, nadie de este grupo le habría prestado
atención. Para ellos, Harris forma parte de los conspiradores que urden
proyectos nocivos en la noche. Es incluso posible que muchos indecisos o tradicionales
votantes demócratas hayan cambiado de bando con la idea de colocarse del lado
del perseguido. En estas circunstancias, lo que cuenta no es la verdad de los
hechos jurídicos sino la interpretación subjetiva que se hace en torno a ellos.
La avalancha roja en las elecciones viene a decirnos que para muchos
americanos, Trump luchó contra la maquinaría del Estado profundo y de las
élites y gracias al pueblo sencillo, los perseguidores quedan en ridículo. ¿Significa
esto que Trump es un cordero inmaculado? No necesariamente. Pero esto no
cuenta. En resumidas cuentas, parece que estamos ante el fenómeno del chivo
expiatorio convertido en rey. ¡Viva la democracia!
En tercer lugar, viene el
discurso de Trump. Este hombre habla al pueblo llano. A pesar de formar parte
de la élite económica, ha guardado los modales de los campesinos con un
lenguaje directo, desafiante y a menudo rústico. No utiliza las frases
alambicadas envueltas en lo políticamente correcto. Dice lo que piensa e incluso
cuando miente, se sabe que está mintiendo. Además, toca los problemas reales de
la gente. A un señor que duerme en su coche por falta de alojamiento, nunca le
convencerás que te vote por defender la ideología de género. El feminismo está
bien cuando uno ya ha cubierto las necesidades básicas. Queda claro que los
problemas de la mayoría de los americanos no tienen nada que ver con el wokismo,
la ideología de género, el miedo al cambio climático etc.
Más allá de todo esto, hay un
elemento que jugó a favor de Trump. Los demócratas se dedicaron a pintar a un
señor inmaduro, desequilibrado, peligroso, nazi etc. como si ese señor fuera un
desconocido por los americanos. Hay que recordar que Trump fue presidente de
los EEUU durante todo un mandato. Si dice que con él no habrá guerra, todo el
mundo puede comprobar que durante sus 4 años de presidencia, no hubo guerra. Más
bien, en contra de lo que se pudo imaginar, consiguió tejer los acuerdos de
Abraham acercando a Israel con los países árabes, cosa que era impensable hasta
su llegada. Se reunió con el mandatario de Corea del norte cuando el mundo
miraba con temblor la inminencia de una guerra nuclear. ¿y qué decir de esta
indecente costumbre de los demócratas de apropiarse los grupos sociales como si
fueran rehenes políticos de un partido? ¿Los negros, los latinos, los
musulmanes no saben pensar sí mismo que se debe indicarles dónde votar? Cuando
tomas al pueblo por tonto, te contesta de una manera mucho más sabia y rotunda.
Y la respuesta está allí.
En fin, Trump llega y hay que
esperar cambios tanto en EEUU como en el mundo.
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