viernes, 8 de noviembre de 2024

El efecto Trump

(Dr Gaetan Kabasha)

Ya que todo el mundo habla de la victoria de Trump, no seré yo quien quede atrás. La victoria aplastante de este hombre que mezcla la manifestación de virilidad con la comedia de mal gusto, no puede dejar a nadie indiferente.

Sin ser especialista de la política americana, puedo sin embargo emitir ciertos juicios de sentido común. Para decir la verdad, yo nunca he creído en las encuestas que daban a Kamala Harris ganadora. Es posible que la candidate demócrata fuera favorita en Europa pero Europa no vota en las elecciones americanas.

En mi juicio, Trump se benefició de tres factores importantes entres otros: su salida de la presidencia en 2020, los intentos de sacarlo de la escena política y el discurso que llega al ciudadano de a pie.

En primer lugar, Trump consiguió hacer creer a sus seguidores que le robaron la victoria en 2020. Esta idea que los medios de comunicaciones parecen minimizar puede haber ejercido mucha influencia de su reelección. En efecto, los partidarios de Trump que votaron en 2020 y que quedaron con una sensación de injusticia, siguieron formando un núcleo inquebrantable en torno a su candidato. Nunca cambiaron de bando. Las últimas elecciones fueron para ellos una manera de vengarse de los demócratas. Estos no tenían ganas de saber nada más.

En segundo lugar, vienen los diversos juicios en los que Trump está inmerso. No estoy aquí para opinar sobre la verdad de los hechos. Es incluso más que probable que Trump haya cometido todos los delitos por los que está acusado. Sin embargo, sus partidarios están convencidos de que todo esto responde a un plan maquiavélico de desalojarlo de la vida política. No cabe duda que los intentos de asesinato del candidato Trump reforzaron esa idea de un justo convertido en víctima sobre el altar de los injustos. A partir de allí, se han radicalizado más todavía. Kamala Harris podría haber propuesto lo que fuera, nadie de este grupo le habría prestado atención. Para ellos, Harris forma parte de los conspiradores que urden proyectos nocivos en la noche. Es incluso posible que muchos indecisos o tradicionales votantes demócratas hayan cambiado de bando con la idea de colocarse del lado del perseguido. En estas circunstancias, lo que cuenta no es la verdad de los hechos jurídicos sino la interpretación subjetiva que se hace en torno a ellos. La avalancha roja en las elecciones viene a decirnos que para muchos americanos, Trump luchó contra la maquinaría del Estado profundo y de las élites y gracias al pueblo sencillo, los perseguidores quedan en ridículo. ¿Significa esto que Trump es un cordero inmaculado? No necesariamente. Pero esto no cuenta. En resumidas cuentas, parece que estamos ante el fenómeno del chivo expiatorio convertido en rey. ¡Viva la democracia!

En tercer lugar, viene el discurso de Trump. Este hombre habla al pueblo llano. A pesar de formar parte de la élite económica, ha guardado los modales de los campesinos con un lenguaje directo, desafiante y a menudo rústico. No utiliza las frases alambicadas envueltas en lo políticamente correcto. Dice lo que piensa e incluso cuando miente, se sabe que está mintiendo. Además, toca los problemas reales de la gente. A un señor que duerme en su coche por falta de alojamiento, nunca le convencerás que te vote por defender la ideología de género. El feminismo está bien cuando uno ya ha cubierto las necesidades básicas. Queda claro que los problemas de la mayoría de los americanos no tienen nada que ver con el wokismo, la ideología de género, el miedo al cambio climático etc.

Más allá de todo esto, hay un elemento que jugó a favor de Trump. Los demócratas se dedicaron a pintar a un señor inmaduro, desequilibrado, peligroso, nazi etc. como si ese señor fuera un desconocido por los americanos. Hay que recordar que Trump fue presidente de los EEUU durante todo un mandato. Si dice que con él no habrá guerra, todo el mundo puede comprobar que durante sus 4 años de presidencia, no hubo guerra. Más bien, en contra de lo que se pudo imaginar, consiguió tejer los acuerdos de Abraham acercando a Israel con los países árabes, cosa que era impensable hasta su llegada. Se reunió con el mandatario de Corea del norte cuando el mundo miraba con temblor la inminencia de una guerra nuclear. ¿y qué decir de esta indecente costumbre de los demócratas de apropiarse los grupos sociales como si fueran rehenes políticos de un partido? ¿Los negros, los latinos, los musulmanes no saben pensar sí mismo que se debe indicarles dónde votar? Cuando tomas al pueblo por tonto, te contesta de una manera mucho más sabia y rotunda. Y la respuesta está allí.

En fin, Trump llega y hay que esperar cambios tanto en EEUU como en el mundo.

 

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