viernes, 16 de octubre de 2015

Sankara, el héroe de África.

El día 15 de octubre de 1987, tenía 15 años y me acuerdo de ese día como si fuera el año pasado. Estaba en un internado en algún lugar de Rwanda cuando nos anunciaron que el gobierno acababa de decretar un duelo nacional. El motivo del duelo era la muerte de Sankara. Entonces, no sabía quién era ese señor ni qué había hecho que merecía tanto reconocimiento. Solamente nos dijeron los más mayores que un héroe africano había sido asesinado.
Desde entonces, no he dejado de admirar a este hombre que había conseguido transmitir un mensaje de liberación del continente africano en menos de cuatro años y desde un pequeño país que se llama Burkina Faso.
Thomas Sankara nació en 1949 en lo que se llamaba entonces Haute Volta. Después de una carrera militar en Madagascar hizo un golpe de Estado en 1983 ayudado por tres de sus íntimos compañeros, entre ellos Blaise Compaoré. En aquella época, los golpes de Estado eran algo frecuente en África y nadie prestaba atención a la doctrina del golpista de turno. Pero el golpe de Sankara trajo algo diferente: era una verdadera revolución. Desde el primer momento, el nuevo jefe de Estado mostró su carisma de visionario. Declaró la guerra al imperialismo occidental representado por Francia. Quiso enseñar a su pueblo y al continente entero una nueva manera de vivir en la verdadera independencia mental, moral, política y sobre todo, económica. Cambió el nombre de su país de Haute Volta a Burkina Faso que quiere decir "país de los hombres íntegros". Se dedicó a inculcar su nuevo sistema a sus ciudadanos con su propio ejemplo. Su receta era sencilla: autosuficiencia local. Se trataba de rechazar las ayudas externas que siempre llegan envenenadas, consumir lo producido localmente aplicando la austeridad. En pocas palabras, enseñaba que valía mejor vivir pobre con dignidad que rico en la esclavitud.
Sankara recorrió el mundo predicando la autenticidad y la independencia real. Sus discursos no dejaban a nadie indiferente: en la tribuna de la ONU, ante sus homólogos africanos en la OUA. En todos los sitios donde pasaba, enseñaba la liberación del pueblo africano. Su visión no tardó en rebosar las fronteras. En muy poco tiempo, como una pólvora, su política caló en la mente de muchos intelectuales jóvenes del continente.
Sankara sorprendió a todos sus ciudadanos declarando sus propios bienes y obligando a todos sus ministros a hacer lo mismo. La lucha contra la corrupción era una prioridad en un país que querría construir su futuro con sus propias fuerzas. También fue pionero en la promoción de los derechos de las mujeres. En este terreno, colocó a muchas mujeres en los puestos de responsabilidad, declaró la guerra a la mutilación genital y a los matrimonios forzosos. También dedicó muchos recursos a la autosuficiencia alimentaria y a la alfabetización de sus ciudadanos.
Como suele ocurrir, a los grandes de este mundo no les gustó un discurso tan revolucionario capaz de movilizar toda África y parar el expolio generalizado por medio de los dirigentes afines al neocolonialismo. El miedo de un Che Guevara en África o la réplica de un castrismo sobre el continente negro se apoderó de los que no podían soportar la independencia total de África.
Sankara fue asesinado en la noche el 15 de octubre de 1987 por su propio amigo y compañero de lucha, Blaise Compaoré. Murió después de haber declarado lo siguiente: "Se puede matar a un revolucionario pero nunca mueren sus ideas". Aquel día, toda África lloró. Sus ideas habían cruzado las fronteras de Burkina Faso para alcanzar los corazones de los africanos, para siempre. Los grandes hombres no mueren, sobreviven en la mente de los que creen en sus ideales.
Hoy se recuerdo a Sankara como un héroe de la libertad y un ejemplo de lucha desinteresada a favor de la independencia total de los pueblos. https://www.youtube.com/watch?v=6ej8Wp3Mk-4


miércoles, 7 de octubre de 2015

RD Congo y los signos de los tiempos.

La sabiduría de un dirigente consiste en saber leer los signos de los tiempos y hacer lo que se ajusta al bien de su pueblo. Desgraciadamente, da la impresión de que cuando uno llega a la cumbre de la gloria, le cuesta mirar con objetividad lo que ocurre a su alrededor. En la mayoría de casos, sus asesores le tapan los ojos haciéndole creer que las cosas van bien y que el pueblo le ama. Muy pocos dirigentes se atreven a ver las cosas como son y a leer las aspiraciones reales de su pueblo. Cuando no hay barreras de contensión fuertes ni estructuras sólidas para impedir la deriva, el dirigente ciego lleva al país a la catástrofe convencido de estar haciendo el bien. Hace exactamente un año, el presidente de Burkina Faso, Blaise Compaoré, convencido de ser el elegido de Dios para la vida de su pueblo, quiso combiar la Constitución y así permanecer en el poder ad eternam. Muchas voces se levantaron contra este proyecto. Algunos de sus amigos le desaconsejaron el intento e incluso, sus propios amigos de partido le abandonaron. Los signos de los tiempos estuvieron allí de manera clara. Nadie quería la continuidad del regimen. Compaoré no quiso leer los signos ni quiso oír los consejos de sus propios amigos. Prefirió seguir su instinto y los consejos de aquellos que siempre dicen lo que uno quiere escuchar. Lo que pasó después fue una revuelta popular que le hizo salir de la gloria por la puerta de atrás. Si Compaoré hubiera sabido interpretar los signos, habría preparado a alguien de su partido y apoyándole en las elecciones, estaría ahora disfrutando de una jubilación mucho más agradable. En vez de eso, está viviendo un amargo exilio en Costa de Marfil. Últimamente, la República Democrática del Congo está viviendo los mismos signos. Se suele decir que la historia nunca se repite, pero a veces uno tiene la impresión de que la rueda del tiempo gira para todos y muchas veces en las mismas circunstancias, se repiten los mismos hechos. Hace poco siete partidos aliados al presidente Kabila selieron de su círculo alegando que éste está queriendo hacer un juego suicida. Querían decir con esto que no merece la pena tocar la Constitución y prolongar el mandato para que el presidente Kabila siga en el poder. La Constitución congoleña otorga solamente dos mandatos al presidente. Ahora bien, Kabila lleva dos mandatos y según la carta magna, tiene que organizar las elecciones en 2016 sin presentarse. Si lo hace, saldrá por la puerta grande y será recordado como alguien que ha llevado el país a la democracia. Directamente después, Kabila hizo un cambio de gobierno echando a todos los contestatarios. Cómo si fuera poco, unos días después, el gobernador de Katanga, uno de los hombres más populares de Congo, Moïse Katumbi, declaró haber abandonado el partido del presidente y directamente después dimitía de sus funciones oficiales. También él dice estar en contra de los juegos que pretenden tocar la Constitución. Para alguien que tiene los ojos abiertos, estos son signos de los tiempos que no engañan. San Agustín decía que "Dios siempre habla claramente pero no sabemos escuchar con claridad". ¿Por qué algunos dirigentes llegan a un momento en el que parecen ciegos y sordos? ¿Será verdad que el poder nubla la razón? De momento, no sabemos lo que pasará en el Congo pero si las cosas no pasan por el buen camino, el gigante africano puede despertarse y cuando el gigante se levanta, hay que preparse a oír los ruidos de sus pasos.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Centroáfrica, al borde de la irracionalidad

Alguien descubre un cadáver en la calle. Constata que se trata de un musulmán por su forma de vestir. Llama a algunos musulmanes y lo llevan a la mezquita para que se haga sus últimos adios según la costumbre musulmana. Inmediatamente después, los jóvenes musulmanes se levantan con armas de fuego y empiezan a disparar sobre cualquier ser humano que pasa que sea musulmán. Parece una prelícula dramática excepto que aquí no se trata de una película sino de la verdad. Esto mismo ocurrió ayer día 26 de septiembre de 2015 en el barrio llamado Km 5 en la ciudad de Bangui, en la República Centroafricana. Cualquiera que no conociera la complejidad de la situación que lleva viviendo este país desde 2012, pensaría que todo el mundo se ha vuelto irracional. Durante todo el día de este sábado, diversos barrios de Bangui quedaron paralizados por los enfrentamientos. Los jóvenes musulmanes, varias veces relacionados con los seleka en el km 5 decidieron vengarse de musulmán matado. El muerto en cuestión era conductor de taxi. Nadie sabe quién lo mató ni por qué. Nadie conoce las circunstancias de su muerte. Sin embargo, partiendo de las suposiciones absolutamente irracionales y del odio creado entre los musulmanes y el resto de la población en este país, los jóvenes musulmanes no dudaron en acusar a los antibalaka de ser culpables de la muerte del taxista. Empezaron a lanzar piedras sobre todos los coches que pasaban, erigieron barricadas en la carretera que une Saint Michel al barrio de Fatima, dispararon indescriminadamente a los civiles. Los antibalaka que siempre están allí en los barrios, por su parte, sacaron sus armas y armaron la buena. Las fuerzas internacionales que supervisan la paz no consiguieron interponerse con tiempo. El balance de los enfrentamientos hasta esta mañana del domingo es de 21 muertos y un centenar de heridos. Es el balance dado por el hospital comunitario de Bangui. Nadie sabe cuántas personas murieron en sus casas o que quedan por recoger en las calles peligrosas de la zona. La pregunta que uno se hace es: ¿Hemos perdido la razón? Si se descubre un cadáver en cualquier rincón del país, ¿es absolutamente necesario que los seleka y los antibalaka saquen armas, destruyan vida y sumerjan su país en un caos? ¿Quién parará esta locura? Hablo de locura porque aparentemente la gente mata sin saber el porqué. La República Centroafricana lleva tres años de desorden y violencia. Las fuerzas internacionales de la ONU que intentan estabilizar el país no consiguieron hacer el desarme forzoso. Los distintos beligerantes siguen armados cada uno en su rincón. Todos te dicen que quieren la paz pero no son capaces de entender que el ciclo de violencia solamente genera miseria y muerte. Algunas malas lenguas dicen que hay una mano diabólica detrás del repunto de violencia de los últimos momentos para desestabilizar el país y así justificar la prolongación de las instituciones de transición. Hay que decir que la Comunidad Internacional opta por la organización de las elecciones durante el próximo mes de octubre, concretamente el 18 de octubre. Sin embargo, algunos observadores creen que parece irrealista respetar esta fecha. Entre tanto, algunos siguen pensando en matarse. Gaetan

jueves, 24 de septiembre de 2015

La fuerza de un pueblo

"Cuando un pueblo llega a la consciencia de libertad, se libera". Es una evidencia que todas las tiranías del mundo aprovechan la ignorancia del pueblo y la manipulación para perpetuarse. Cuando el pueblo tiranizado consigue entender que tiene el poder en sus manos y que que consigue alcanzar la categoría de libertad como derecho fundamental de todo ser humano, no hay fuerza capaz de parar su liberación. Ni las armas, ni la intimidación son capaces de impedir que un pueblo deseoso de libertad consiga su objetivo.
Lo acabamos de observar en Burkina Faso. El general Gilbert Dienderé est testigo directo de lo que un pueblo es capaz de hacer frente a la fuerza de las armas. Este general, jefe del famoso RSP (Regimiento de la Seguridad Presidencial), instrumento de represión del pueblo durante toda la dictadura de Blaise Compaoré, pensaba destituir las instituciones de la transición y salir con las suyas. Hizo el golpe de Estado, secuestró al presidente Kafando y a su primer ministro Zida, desplegó a sus militares en las calles de Ouagadougou, se auto-proclamó presidente. Pero olvidó una cosa: el pueblo burkinabés ya no es una masa que se deja guiar  ciegamente.
Hace exactamente un año, ese mismo pueblo se levantó como un solo hombre, se lanzó a las calles de Ouagadougou, hizo un grito unánime en la plaza de la revolución. Consiguió con su movilización y su clamor expulsar a uno de los dictadores más longevos de África. Blaise Compaoré quién pensaba cambiar la constitución para perpetuarse en el poder se vio sorprendido por el rechazo del mismo pueblo por el que se proclamaba apreciado. No funcionó su táctica de manipular en el nombre del pueblo. Los burkinabeses ya habían alcanzado la categoría de libertad y no aceptaban ya dejarse manipular. Compaoré huyó del país dejando sitio a un gobierno de transición.
Como si Dienderé no se hubiera asomado a la calle aquel día para ver la determinación del pueblo o no hubiera tomado la lección de la historia, pensó que podía quitar alegremente las instituciones de la transición y controlar la situación. Las malas lenguas dicen que quiso imitar al mariscal Sissi de Egipto y aparecer como el libertador del pueblo. Pues, se equivocó. Nada más proclamarse presidente, no durmió ni una sola noche. Todo el pueblo se movilizó otra vez y toda la sociedad se levantó unánimemente para rechazar esta pretensión de hablar en el nombre del pueblo sin que te haya dado mandato. Como si fuera poco, el resto del ejército se dirigió a la capital para apoyar al pueblo. Dienderé se vio acorralado. No lo quedó más remedio que liberar a los rehenes y declararse vencido. Dijo textualmente: "Ha sido un gran error hacer este golpe".
Así se acabó el que ha sido siempre el hombre fuerte, manipulador, eficaz, inteligente pero siempre en la sombra de Compaoré. Su exceso de auto-estima le llevó al fiasco. No hay más miseria que bajar de la gloria a la ruina. Algún comentarista llegó a decir que Dios sabe hacer las cosas en su debido tiempo: gracias a esta torpeza, el famoso RSP desaparecerá sin resistencia.
Enhorabuena al pueblo de Burkina Faso. 
Gaetan

miércoles, 23 de septiembre de 2015

La tecnología en las colinas

(artículo publicado en el blog de El País, Africa no es un país)

Un señor quiere enviar dinero a su hijo que cursa estudios en el otro rincón del país, llama a su vecino que hace poco acabó la universidad y le dice:
-          ¡Quiero enviar dinero a mi hijo! –dice el señor.
-          ¿cuánto? –pregunta el vecino.
-          ¡Cinco mil francos ruandeses! –responde el padre que quiere enviar dinero.
-          ¡Es muy fácil! –dice el vecino
-          ¡Dame el dinero, su nombre y su ubicación! –dice el vecino, finalizando la conversación.
Con este sencillo diálogo, el joven universitario teclea su teléfono móvil durante unos segundos, recibe los cinco mil francos y dice al señor:
-          ¡Tu hijo ya tiene su dinero!.
No es un mito ni una exageración. Presencié esta escena en una de las colinas de Rwanda hace apenas un mes. Me quedé sorprendido y abrumado por este avance de la tecnología, puesto de manifiestoen un país subdesarrollado, algo que, ni siquiera,nunca había visto todavía en Europa.
Al preguntar, me dijeron que el sistema se llama “mobile banking”, es decir un banco que se mueve. En realidad, es un banco virtual situado en el teléfono del joven universitario, pero es un banco de verdad y no un juego.No es tan complicado como se puede imaginar. Cuando te explican el mecanismo, entiendes muy  rápidamente que no se trata de ningún milagro. Es sencillamente una de las buenas cosas que puede traer la tecnología. El titular del móvil, cobra por el número de gestiones y el dinero que mueve en cada operación. Este sistema le estimula a buscar clientes para aumentar sus ingresos, es decir que el banco móvil es también un puesto de trabajo. Para ser miembro de esta red de banco móvil, hace falta inscribirse a la compañía que promueve este sistema y depositar una cantidad de dinero como garantía. La eficacia es desde luego garantizada.
En Rwanda, el país de las mil colinas donde le paisaje se impone con una belleza extraordinaria, la tecnología está siendo un motor de desarrollo. Para empezar casi todo el mundo dispone de un teléfono móvil hasta en los rincones más remotos del país. La situación geográfica y la pequeñez del territorio nacional hacen de Rwanda un sitio privilegiado para extender la cobertura a todos. Pero lo más interesante es que el teléfono no solamente sirve para las llamadas sino que está siendo un instrumento de otras muchas facilidades. Muchas aplicaciones están siendo ensayadas haciendo de Rwanda un país en la dinámica de la modernidad tecnológica.


Ya nadie se desplaza a los grandes centros para pagar sus impuestos u otras facturas ni es necesario ir a los agencias para hacer una tarjeta de embarque para los viajeros. Igual que en los países avanzados, el checking-in se hace por internet dentro del móvil. Todas las compañías tienen la opción internet en sus ofertas.
Una de las aplicaciones más llamativas es la compra de la corriente eléctrica por móvil. Uno sin irse de su casa, compra la cantidad de energía que necesita tecleando un código previamente recibido y activando así su cuenta en la compañía eléctrica. En un instante, llega la electricidad correspondiente al dinero pagado. La ventaja de esta aplicación está en que cada uno paga lo que realmente consume y nada más. Evidentemente, esto supone que haya una red eléctrica instalada en casa. Y eso es también otro de los avances que se observan en este pequeño país.
En los últimos años, se ha intensificado la distribución de la electricidad en muchos sitios. He podido ver cómo los habitantes se unen para contribuir con dinero y mano de obra afín de poder hacer llegar la electricidad a sus hogares. Una vez que la contribución fijada por la empresa pública de energía está lista, el Estado se encarga de completar y conducir las líneas de corriente. El objetivo oficial sería llegar a poder abastecer a 75% de la población. Sorprende ver cómo en pocos años, la electricidad ha dejado de ser un objeto de lujo para llegar a la mayoría de los centros en el interior del país e incluso subiendo las montañas para llegar a los hogares dispersos por aquí por allá.
Bien es verdad que hay muchos cortes debidos a que la producción es todavía insuficiente. En todo caso, hay una evidencia: Rwanda ha entrado en la dinámica de la corriente mundial de la tecnología y esta, ineludiblemente, necesita electricidad.
A raíz de estos hechos, muchos jóvenes empiezan a poner en marcha su creatividad. Me sorprendió uno que acababa de inventar una cocina que utiliza las piedras volcánicas y un consumo mínimo de electricidad. La corriente calienta las piedras y estas, retienen el calor y calientan la cacerola. Con este “cacharro”, muy sencillo y barato, se consigue ahorrar la madera que se está convirtiendo en un bien escaso en un país tan sobrepoblado como Rwanda. Es una muestra de cómo cuando se libera espacio, los hombres son capaces de utilizar su inteligencia y hallar bienestar ellos mismos. El problema del fabricante, licenciado en física, según me contó, es la protección de su invento que de repente aparece en el mercado después de ser pirateado.Y eso ya no es un tema de desarrollo tecnológico, sino político y social, concretamente, legal.

En la misma dinámica, se observan a los policías sobre la carretera con aparatitos que miden la velocidad de los coches. No son aparatos inventados en Rwanda pero es una verdadera revolución en la región de los Grandes Lagos. Con esos aparatos, ya no se puede multar a alguien sin clara seguridad de haber infligido las reglas  de circulación. Igual que los radares móviles que uno encuentra en los países avanzados, y a los que estamos tan acostumbrados en nuestras carreteras, esos aparatos manuales te indican con exactitud la velocidad a la que va el coche.
Se puede discrepar sobre el sistema de desarrollo que se está planteando en algunos países africanos pero hay una cosa innegable: la tecnología avanza a pasos agigantados y no se podrá concebir el futuro sin ella. Ningún país puede sustraerse de los elementos que están a la base de la globalización.

Gaetan

domingo, 20 de septiembre de 2015

La situación de los derechos humanos en África.

(artículo publicado en el blog http://lacaciasociados.es/blog/) 

Cuando se habla de los derechos humanos en un lugar, se está refiriendo a la capacidad que tiene cada ciudadano de ver su vida y sus pertenencias protegidas por la ley de su país. Y esta ley ha de ser justa, promulgada con la finalidad de alcanzar el bien común. Cuando es perturbado en sus derechos, ha de tener la posibilidad de recurrir a instancias superiores, administrativas o judiciales. Todas las estructuras políticas, administrativas, jurídicas, policiales y sociales tienen el cometido de asegurar que nadie se sienta injustamente tratado. 
La situación de los derechos humanos en África no puede ser homogénea ni es prudente comparar un país con otro. Todo depende de la evolución política, económica, social y cultural de cada uno y los problemas que pueda tener. Es importante recordar que cuando hablamos de África, nos estamos refiriendo a 54 países de trayectorias y situaciones diferentes. 
Desde las independencias, en los años 1960, cada país africano ha seguido su camino, aunque se pueda vislumbrar una línea común en lo que se refiere a la estructura política. Volviendo a nuestro tema, es importante poner de relieve que la Organización de la Unión Africana (OUA) publicó el 21 de junio de 1981 lo que se llamó “La Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos” a la cual suscribió la mayoría de los países del continente. Para entender mejor la situación actual de los derechos en África, es mejor dividir los países en cuatro categorías: los países en conflictos armados, los países con gobiernos dictatoriales, los países con gobiernos democráticos y los que no son ni democráticos ni dictatoriales. 
La guerra es el primer hachazo a los derechos humanos. Es imposible proteger a las personas y sus bienes donde las bombas destruyen vidas. Los países en conflictos son a menudo los que menos respeto tienen hacia las personas. Las fuerzas del orden suelen comportarse de manera violenta, las estructuras judiciales están en mal estado, o son muy parciales. En esos países encuentras a miles de desplazados hacinados en campamentos habiendo perdido todo lo que poseían. Las violaciones son numerosas e impunes mientras que la tortura se convierte en una vía rápida para conseguir información. En muchos casos los asesinatos extrajudiciales son utilizados sistemáticamente como métodos persuasivos para desanimar al adversario y sembrar el miedo. Cuando se trata de conflictos étnicos o religiosos, es peor todavía ya que los grupos armados, en general, escapan a todo control del Estado. En esta categoría de países, los derechos humanos brillan por su ausencia. 
En los países dictatoriales, la situación es más compleja. En general, las autoridades se presentan como garantes de la justicia y del derecho. Pero en la práctica, los tres poderes tradicionales (legislativo, ejecutivo y judicial) se confunden. Los dirigentes se ponen, a menudo, por encima de la ley y los jueces no se atreven a proteger al perjudicado. La justicia suele estar muy politizada y las fuerzas del orden espolian al pueblo o lo atemorizan. La corrupción reina en todos los niveles de la administración del Estado y las cárceles suelen ser lugares inviables. Una de las características de esos países es la existencia de presos políticos o de opinión, y existe una carencia de libertad de expresión. Allí, aunque las autoridades den una apariencia de orden, el espacio político está muy mermado o es inexistente. 
Luego vienen los países democráticos, que progresivamente van aumentando poco a poco en África. Son aquellos países donde se organizan las elecciones libres y donde se va favoreciendo la alternancia en el poder. En esos países, la situación de los derechos humanos igual que otras dimensiones de la vida social ha mejorado mucho. La libertad de expresión ayuda a desenmascarar los abusos y la justicia tiende a hacer su trabajo. También, aunque todo esté por mejorar, se notan mucho los resultados de la lucha contra la corrupción y los intentos para proteger al ciudadano son notables. 
Últimamente ha surgido otra categoría de países que se encuentran a medio camino entre la dictadura y la democracia. Allí se organizan las elecciones fraudulentas y aunque la situación tiende a mejorar, no hay un cambio radical en las prácticas abusivas de las instituciones. En esos países, la prensa es medianamente libre, no hay presos políticos y la oposición tiene palabra. Sin embargo, la corrupción y los excesos siguen su camino por falta de voluntad política de los dirigentes y del debilitamiento de la oposición. 
Como se ve, la situación de los derechos humanos varia de un país a otro en África. Hay que valorar cada país y analizar su evolución social y política. Lo único que se puede afirmar es que cuanto más se profundiza en la democracia, mayor es el respeto de los derechos humanos. 

                                                                                       Gaetan Kabasha.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Una revolución frustrada en Burkina Faso

Hace unas décadas, un famoso autor escribió que "l'Afrique est mal partie" que quiere decir que "África echó a andar mal". Poco después, otro autor replicó diciendo que "l'Afrique n'est pas encore partie", es decir que "África no ha comenzado a andar todavía". Estas dos afirmaciones pueden aplicarse a Burkina Faso vistos los acontecimientos de los últimos momentos. Ayer llegaban las noticias del secuestro del presidente interino, Michel Kafando y su primer ministro, Isaac Zida de parte de los militares del Regimiento de Seguridad Presidencial, una tropa de élite muy fiel al depuesto presidente Blaise Compaoré. Muchos pensaban que se trataba de un intento más de intimidar a las autoridades interinas para impedir la disolución de este grupo militar que se ha convertido en un rompecabezas. Sin embargo, esta mañana del 17 de septiembre, otras noticias anunciaban el golpe de Estado y el nombramiento de un nuevo presidente, el temible general Gilbert Dienderé, jefe del regimiento en cuestión. Burkina Faso, palabra que significa "país de los hombres íntegros" nunca conoció la democracia en su historia. Desde el fin de la colonización, no ha conocido más que golpes de Estado, revoluciones y dictaduras. A pesar de haber organizado en varias ocasiones las elecciones, nadie puede asegurar que hubo democracia real. Cuando el capitán Thomas Sankara tomó el poder en 1983, se inició una revolución popular. Sankara era un revolucionario carismático, verdadero patriota, anti-imperialista consumado. Pero su sistema político era muy poco realista en un mundo cada vez más globalizado, en el que se cruzan intereses de los potentes. Hizo solamente cuatro años como jefe de Estado y fue asesinado por su íntimo amigo, Blaise Compaoré. Sin embargo, a pesar de ser un dictador también golpista, marcó la consciencia popular en toda África, en su calidad de patriota sincero y luchador por la autonomía del continente. Su sucesor Compaoré reinó durante 27 años haciendo y deshaciendo las constituciones para ser elegido y reelegido. En África, circula una idea perversa de la democracia que consiste en pensar que ésta se resume en organizar las elecciones generales. Pues es una idea muy minimalista. No es suficiente poner su voto en una urna para que haya una verdadera democracia. Es importante ante todo la libertad de expresión, la consciencia de estar orientando el destino de la nación, un conocimiento amplio de los desafíos nacionales e internacionales por parte del pueblo, el debate contradictorio de los actores políticos, los medios mediáticos y financieros bien repartidos para hacer campaña etc. Desgraciadamente, muchos se aprovechan de la ingenuidad del pueblo adormecido o ignorante para mantenerse en el poder bajo el paraguas de las elecciones.Todos los dictadores presumen de representar la voluntad popular sencillamente por haber organizado las elecciones donde salen elegido con una abrumadora mayoría. Si la democracia fuera solamente eso, toda África sería una tierra democrática. El año pasado, el dictador Compaoré quiso cambiar la Constitución para perpetuarse en el poder. El pueblo se echó a la calle y le expulsó del palacio presidencial obligándolo a huir a Costa de Marfil. Todos pensaban que la revolución se había consumado. Sin embargo, ahora vemos que la revolución se frustró. No llegó hasta el final. Se tenía que haber limpiado del escenario político de todos los que hicieron de Burkina Faso un país de corrupción y de impunidad. No fue así y las consecuencias está allí. Nadie sabe que hacer con el RSP, es decir el Regimiento de la Seguridad Presidencial, una tropa al que un periodista llegó a llamar "una bomba en la democracia". Gilbert Dienderé, el nuevo presidente auto-proclamado es un viejo conocido en toda la historia reciente de Burkina Faso. Fue él qui leyó el comunicado del golpe de Estado de Sankara en 1983. Fue también él quién dirigió el pelotón de ejecución del mismo Sankara en 1987. Dos años más tarde, ayudó al fracaso del golpe de Estado contra su amigo presidente Compaoré. Desde entonces, dirigió con una mano de hiero RSP, el regimiento de militares de élite, super entrenados y mejor equipados que el resto del ejército. Pero ha siempre sido ante todo el hombre de confianza de Blaise Compaoré, es decir, el que lleva en sus manos todos los trapos sucios del difunto régimen.Ahora, se auto-proclama presidente y asegura que garantizará la democracia. ¿De qué democracia estamos hablando? El golpe llega cuando el gobierno de transición muy consensuado después de la revolución ciudadana del año pasado ultimaba los preparativos para las elecciones generales el 26 de octubre. La cuestión que uno se puede hacer es: ¿a qué viene este golpe un mes antes de las elecciones? ¿Por qué tienen miedo los golpistas a los resultados de las urnas? La única respuesta obvia es que se les estaba escapando el control de las riendas del país y además, parece que el gobierno de transición estaba a punto de publicar los resultados de la investigación sobre la muerte de Sankara. Solamente cabe decir que la Revolución del pueblo burkinabés fue frustrada y siempre en esos casos, es el pueblo quien sale perdiendo. El fin de Compaoré no supuso el fin de su sistema.

jueves, 10 de septiembre de 2015

África juzga a su dictador.

Quizá la noticia más importante en estos días en África al nivel de la justicia sea la del juicio contra el ex mandatario de Chad, Hissène Habré que está teniendo lugar en Senegal. Los que tienen televisión pudieron ver cómo el que se autollamaba "el combatiente del desierte" en su época de gloria fue arrastrado por los policias obligándole a sentarse en el banquillo de los acusados. Algo está cambiando en África y para bien. El juicio llega en un momento en que se levantan muchas voces en el continente criticando la actuación del Tribunal Internacional de la Haya. Se le acusa de imparcialidad en su afán de perseguir solamente a los mandatarios africanos. Muchos, sin negar que los acusados tengan que ver con los crímenes por ellos cometidos, reprochan al Tribunal de no investigar a los criminales de otros continentes. Sin decirlo claramente, se le acusa de no ocuparse de las barbaridades cometidas en Irak, Afganistan, Siria etc. No faltan quienes creen que se trata de un instrumento del neocolonialismo. El juicio de Hissène Habré es un intento del continente africano de ocuparse de sus asuntos. Su éxito pondrá de manifiesto la madurez de los africanos a tomar en serio la justicia. Ha pasado muchos años de gestiones para que finalmente la Unión Africana decidiera poner en marcha un tribunal especial para el caso Habré. Bélgica querría su extradición pero no lo consiguió. Senegal no se sentía capacitado para juzgarlo. Lo que está pasando ahora es el resultado de un largo proceso de reflexión. Hissène Habré dirigió Chad de mano de hierro entre 1982 y 1990 cuando fue derrocado por su antiguo jefe de de seguridad, Idriss Deby. Durante su mandato, Habré se ilustró en la violación de los derechos humanos, matando y torturando a miles de opositores. Fueron ocho años de llanto y terror. Las organizaciones de los derechos humanos calculan que se habrían matado a 40 mil personas y torturado a muchas más. Cuando fue expulsado del poder huyó a Senegal donde estuvo durante muchos años sin inquietarse. Finalmente la historia giró de otra manera y Habré tiene que enfrentarse a su propio pasado. De momento Habré se niega a comparecer y a declarar pero el tribunal le obliga policialmente a hacerlo. Se trata de la dignidad de Africa en juego. África tiene que ser capaz de apresar a sus opresores y juzgarlos sin miramientos. Esperemos que los criminales de ayer, hoy y mañana vean que la verdad acaba siempre triunfando.

domingo, 6 de septiembre de 2015

El mundo sigue igual

No es pesimismo ni resignación. Es sencillamente una constatación. El niño Aylan Kurdi no ha cambiado nada en lo que se refiere a la desgracia causada por la codicia, el egoismo, el fanatismo y tantos otros vicios tipicamente humanos. Es verdad que la muerte de Aylan en las fronteras de Europa ha golpeado de lleno la consciencia del mundo occidental y ha conseguido movilizar a la gente a favor de los refugiados sirios. Desde entonces, tanto los políticos como los movimientos sociales se mostraron abiertos a la acogida de los refugiados sin condiciones. Pero, me temo que esta movilización sea más emocional que racional. Una imagen impactante como la de Aylan despierta los sentimientos más sensibles pero hay un segundo paso que el hombre tiene que hacer: pasar del corazón a la cabeza; hacer pasar esos sentimientos al tribunal de la razón. La razón es la que coordina todo en el hombre, juzga los sentimientos, los ordena y dictamina el camino recto que seguir. Las migraciones masivas de una cultura hacia otra diferente tienen que gestionarse con inteligencia para que el equilibrio social de la cultura de acogida no se vea desestabilizado. ¿Alguién tiene idea de lo que pasaría si todos los habitantes de Siria, Irak y Afganistán se presentaran a la puerta de Alemania? Una cosa es abrir las fronteras europeas a los refugiados (deber obligatorio de solidaridad), otra cosa distinta y muy importante es conseguir que Siria y toda la región tengan paz. En este sentido, hace falta que los políticos que tienen más herramientas que el pueblo sencillo tomen medidas contundentes. Si consiguieron estabilizar los balcanes, ¿por qué no conseguirían también lo del oriente medio? A mi juicio, no veo que algo ha cambiado en este sentido. Por un lado, Siria sigue sangrando e Irak sigue bajo atrocidades de ISIS. ¿Cuántas personas inocentes siguen atrapadas en esta espiral de violencia sin acabar? Por otro lado, la muerte de Aylan no consiguió que el mundo tome consciencia de las barbaridades que pasan en otros sitios del planeta, lejos de Europa. ¿Quién se preocupa de los niños mutiliados o las niñas violadas en los diversos conflictos de África? ¿Quién se pregunta lo que está pasando en Libia, Nigeria, Sudán del Sur, Somalia, República Democrática del Congo, Centroáfrica etc.? Creo incluso que este tema está haciendo olvidar el drama de la humanidad en otros sitios de la tierra. No basta con conmoverse por una imagen. El mundo no es solamente lo que pasa a la televión, es mucho más grande.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Aylan Kurdi, el niño de la playa.

Muy pocas fotos han conseguido remover la consciencia del mundo como la del niño de la playa de Turkia. Se llama Aylan Kurdi y tenía 3 años. Viajaba con su hermano mayor de 5 años y su madres que murieron también con él al hundirse el barco que habían tomado. Queda solamente el padre sin nada a su alrededor. La familia intentaba alcanzar una tierra de paz, un lugar donde rehacer su vida, sentirse segura. Era su deseo legítimo igual que a cualquiera de los humanos de esta tierra. Cuando la violencia, el hambre y la miseria toca a la puerta, uno sale por la ventana a veces sin saber muy bien por dónde parará. Pues, para Aylan Kurdi, el final no fue lo esperado aunque él probablemente no supiera con ciencia cierta por qué viajaba en ese barco. Su final fue una parada dramática en la playa, boca abajo sin aliento. Aylan representa la inocencia, la fragilidad, la pequeñez. Es el simbolo mismo de lo que produce la barbarie humana que casi siempre lleva por delante a los más pobres. Los que no tienen adónde ir, los que están abandonados en medio de la tormenta, los que caminan sin rumbo. ¿Cuántos son en este mundo? Aylan representa a miles de niños que mueren en el olvido lejos de las cámaras, en la indeferencia de la parte de la humanidad opulenta. Son muchos los que sucumben bajo las bombas en Irak, Siria, Afganistan, Libia, Somalia, Nigeria, Sudán, República Democrática del Congo etc. Miles de ellos mueren en el llanto que no oye nadie, perdidos en el olvido del mundo. Cuando muere la inocencia, ¿qué queda de la humanidad? La imagen de Aylan habla más que miles de palabras. Habla de la magnitud de la catástrofe en la que unos han petido a otros; habla de las mafias que viven a costa de la vida de los demás; habla de la indiferencia de une gran parte de la humanidad. En este sentido, Aylan no ha conseguido su propósito pero alcanzó una meta rara vez superada: tocar la consciencia del mundo entero. Queda ver en qué quedamos después. ¿Los que iniciaron ese caos tendrán el valor de involucrarse para acabar con él? Porque como bien sabemos, la fievre se cura mejor atacando la infección.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Urwibutso, exemple d'un développement rural.



Je reviens du Rwanda après plusieurs années d'absence. J'ai pu visiter plusieurs coins du pays. Plusieurs initiatives de développement sont mises en marche dans beaucoup d'endroits. Cependant, l'entreprise Urwibutso de Nyirangarama dans le district de Rulindo a le plus attiré mon attention pour son originalité, la diversification de ses produits et l'intégration populaire dans ses activités.
Cette entreprise est née d'un enfant du coin qui s'appelle Sina Gérard vers les années 80. A cette époque, Nyirangarama était un petit centre dominé par les restaurants des hommes importants comme Damien Libakare et Claver Mvejuru. Tous les véhicules en direction de Ruhengeli - Gisenyi, s'arrêtaient pour y prendre le repas ou étancher la soif. C'est en ce moment là que Sina démarra sa créativité.
Il initia d'abord un petit commerce qui ne pouvait, en aucun cas, concurrencer les anciens de la place. La nuit, à la fermeture des grands restaurants, il vendait de petits articles de première nécessité et préparait l'omelette pour les voyageurs nocturnes. Personne ne faisait attention à l'évolution lente mais sure de ce garçon qui brillait pour son respect, sa propreté et la qualité de son service. Petit à petit, son nom commença à être connu. Il roulait à vélo.
Vers les années 90, Sina fit un saut qualitatif important. Il inventa urwibutso (souvenir). Au départ, Il s'agissait d'une sorte de petit beignet original made in Nyirangarama, recette introuvable ailleurs. Très vite, ce beignet atteignit une telle renommée qu'aucune voiture ne passait à cet endroit sans marquer un arrêt et faire la commande. Ce fut le début de la grande aventure Urwibutso, actuellement en vogue. Plus tard, appuyé certainement par Damien dont il épousa la fille, ce qui était un petit commerce des articles, se transforma graduellement en une chaîne de production de produits alimentaires qui fait de Nyirangarama aujourd'hui un lieu d'arrêt obligatoire et une référence obligée pour le développement rural.

                                                    Nyirangarama est devenu une petite ville moderne.
Comme partout ailleurs, le génocide de 94 arrêta momentanément la croissance de ce qui devenait déjà un commerce prometteur. L'entreprise ne put reprendre que deux ans plus tard, prenant définitivement le nom d'Urwibutso en souvenir des fameux beignets . Mais, cette fois-ci, il ne s'agissait plus seulement des beignets mais d'une usine en bonne et due forme de fabrication des jus concentrés de toute sorte de fruit et d'une variété d'autres produits du champs. Des recettes nouvelles toutes originales les unes que les autres firent apparition pour le bonheur des passants, de tout le pays et finalement pour le marché extérieur. Ce qui était un petit noyau devint vite une affaire de grande envergure. Aujourd'hui, on y trouve une usine de fabrication de agashya (jus concentré de maracuja) introuvable ailleurs au Rwanda, akabanga (piment liquide), akarusho (vin de banane), akandi (eau potable embouteillée), le vin rouge produit des raisins plantés sur les collines de Tare, des biscuits issus des patates douces, une gamme variée de pains et de beignets etc.


Certains produits ont dépassé les frontières du Rwanda et ont valu à son inventeur des trophées de grande importante pour leur qualité et leur originalité. Des organismes d'Allemagne, des Etats-unis, de l'Angleterre etc. ont décerné leurs coupes à l'entreprise. Les visiteurs de marque comme le président Paul Kagame, l'ancien premier ministre britannique Tony Blair y ont fait expressément leur visite.
Voulant valoriser l'agriculteur, Sina n'a rien laissé de côté. Son entreprise fait de l'élevage, un élément important du développement. A part la production des consommables, on trouve aussi développé l'élevage des porcs, des vaches, des chiens de garde, des lapins etc.
Cependant ce qui fait de cette entreprise quelque chose d'intéressant, c'est sa capacité à intégrer les habitants du lieu dans sa philosophie:  L'entreprise utilise au maximum de ses activités, plus de 300 travailleurs fixes et plus 300 ouvriers temporaires,  presque tous enfants du milieu. On y retrouve ceux qui ont fait des études universitaires et ceux qui n'ont pas eu l'opportunité d'étudier. Bien plus, l'entreprise achète tous les produits du champ que les habitants de la zone lui présentent. C'est une façon de les aider  à s'auto-prendre en charge. De fait, le niveau de vie de la zone a connu un essor visible grâce aux activités de l'entreprise.
Dans le cadre du développement durable à long terme, Sina Gérard a créé une école primaire et secondaire où étudient, presque gratuitement ou à moindres frais, tous les enfants du district de Rulindo qui ne trouvent nulle part ailleurs où aller. Actuellement, l'école compte plus de 800 élèves. Ceux qui rentrent tous les jours chez eux ne paient rien. Ceux qui y résident donnent une contribution pour leur prise-en-charge alimentaire. Cet élément est très important si on veut regarder loin dans l'avenir de la région. Au moment où l'enseignement coûte très cher au Rwanda, la création de cette école a été une aubaine pour les voisins de l'entreprise Urwibutso.


                                                                           Gaétan et Sina devant les élèves
En visitant les installations de cette entreprise et ses différentes activités, j'ai été sidéré par la quantité de travailleurs et la qualité du travail qui s'y fait. Plus particulièrement, j'étais frappé par le fait que l'entreprise est basé sur un principe d'équilibre moral et d'amour fraternel entre les ouvriers. De fait, chaque jeudi, tous les catholiques (y compris le patron et sa femme) sont priés de démarrer la journée par une heure de prière dans une des salles.
Bien évidemment, à la longue, il faudrait éviter que le travail professionnel ne se confonde avec les sentiments religieux! Par ailleurs, on pourrait conseiller au responsable de la société de mettre en place un système informatique solide, capable de synthétiser tout le travail fait pour la modernisation du business et sa durabilité. Une entreprise de si grande taille ne peut durer dans le temps et compétir valablement sur le marché national et international que s'il est géré par des outils modernes et du personnel intellectuellement compétent.

Nous disons merci à Sina Gérard pour ses initiatives et sa vision. Si on avait une vingtaine d'entreprises comme Urwibutso au Rwanda, je ne doute pas que les zones rurales atteindraient un niveau de développement harmonieux dans un temps record.
Gaétan


sábado, 29 de agosto de 2015

La inmigración africana y el cambio climático.

Este mañana del sábado 29 de agosto decía la ministra francesa de la ecología, Segolène Royale, que la inmigración africana tiene que ver con los problemas climáticos. Argumentaba diciendo que los cambios del clima en África dificultan la cosecha y empujan a los jóvenes a emprender viajes arriesgados para ir a Europa. Por este motivo el gobierno francés ha convocado una cumbre franco-africana en Malta en septiembre para estudiar el tema.
Supongo que la dama Royale sabe de que está hablando pero no dejan de ser sorprendente sus declaraciones. ¿De verdad la inmigración africana viene esencialmente motivada por el clima?
Los datos que manejan las agencias especializadas dicen que la mayoría de los inmigrantes africanos vienen de los países en guerras crónicas especialmente Somalia o los países muy totalitarios como Eritrea. Los que vienen del África del oeste están motivados por la búsqueda de oportunidades que no encuentran en sus países. Muchos emprenden esos viajes con la idea de llegar a Europa, encontrar trabajo y sostener a sus familias.
No hay indicios de que esos inmigrantes son especialmente agricultores que hayan dejado los campos por la sequía o la  mala cosecha aunque seguramente todo se pueda relacionar. El motivo principal de la inmigración es el sueño de encontrar una vida mejor que sus países de origen no les proporcionan. La solución está necesariamente en mejorar las condiciones de vida en los países de origen por ejemplo ayudando a solucionar los conflictos y a poner en marcha las dinámicas de desarrollo sostenible.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Vuelve la violencia en Centroáfrica

La República Centroafricana no acaba de encontrar la paz. Una y otra vez, estallan los enfrentamientos en algún lugar de ese inmenso país sin que nadie consiga pararlos y evitar la muerte de los inocentes.
En la actualidad, los cascos azules están desplegados en todas las grandes ciudades e intentan mantener la paz. Bangui, la capital, está prácticamente seguro al menos en los barrios céntricos. Los barrios periféricos siguen bajo amenaza de los delincuentes qui actúan de atracadores la noche pero en general, durante el día, se puede circular. Los musulmanes empiezan a circular con seguridad en medio de la ciudad. No se puede decir lo mismo de Bambari u otras ciudades donde prácticamente las zonas están repartidas entre los seleka y los anti-balaka. La calma es aparente pero en cualquier momento, la violencia puede volver a manifestarse.
En estos dos días, estallaron enfrentamientos en dos ciudades diferentes: en Bambari, los anti-balaka mataron a un musulmán. Para vengarse, los seleka emprendieron acciones de represalias. La ciudad que llevaba meses en aparente tranquilidad volvió a encenderse. Los enfrentamientos cobraron la vida de más de 20 personas y numerosos heridos. En Bría, más al nordeste, ciudad del diamante, los pastores nómadas llamados Peuls, de confesión musulmana, mataron a un joven sospechándolo antibalaka. Los jóvenes de otras religiones, en represalias, atacaron a los peuls. Se está hablando de más de cinco muertos y la situación sigue muy tensa.
Todos esos enfrentamientos tienen lugar en ciudades custodiadas por las fuerzas internacionales.
El país se prepara a celebrar las elecciones generales en octubre para elegir a un presidente y a los parlamentarios. Nadie sabe, a día de hoy, si esas elecciones tendrán realmente lugar en un país donde las bandas enfrentadas siguen con sus armas.

miércoles, 19 de agosto de 2015

La desesperación de un pueblo



(artículo publicado en el blog de El País - Africa no es un país)


La crisis que vive la República Centroafricana estalló con la ofensiva de los Seleka, mayoritariamente musulmanes, que tomaron el poder el 24 de marzo de 2013. Luego se agudizó con la contra-ofensiva iniciada el 5 de diciembre de 2013, por los Antibalaka, mayoritariamente campesinos, con una ideología esencialmente antimusulmana. Pero en realidad, el país llevaba arrastrando la crisis social, política y económica desde mucho tiempo atrás con los sucesivos golpes de Estado y la corrupción muy enquistada en todos los niveles de la administración del Estado.

Desde la independencia en 1960, Centroáfrica nunca tuvo más de 10 años de tranquilidad y progreso. Cada vez que llega un presidente, el pueblo lo acoge con alivio pensando en el desarrollo pero poco después, el mismo pueblo se desencanta por el recién llagado. Todos los que llegan aplican los mismos métodos y acaban de la misma manera. Se diría que la historia no enseña nada a los dirigentes de este país y el fatalismo se impone entre la población.


Cuando en 1994 se hicieron elecciones democráticas por primera vez, el pueblo eligió a Ange Felix Patassé. Éste había prometido maravillas en su campaña que luego se revelaron incumplidas, producto de un mero populismo. En cuanto llegó al poder, se convirtió en un demagogo sin ningún programa serio para el despegue del país. Se enfrentó a varios golpes de Estado y al final, fue expulsado del país en 2003 por el general François Bozizé.

La llegada de Bozizé fue acogida como agua de mayo. Todos pensaban que las cosas iban a mejorar. Desgraciadamente, muy pronto se convirtió en un déspota nepotista. Colocó a todos sus familiares en los puestos importantes del país sin tener en cuenta ni de la competencia ni del equilibrio étnico nacional. Hizo callar todas las voces de la oposición. El país parecía una finca privada de su familia.

Los Seleka invadieron el país desde el nordeste y llegaron a la capital a causa del autismo del general Bozizé, quien no supo ni contentar al pueblo, ni organizar su ejército, ni llevar a cabo serias negociaciones, ni escuchar a la oposición interior. La situación era tal que se necesitaba un cambio en la magistratura suprema. Desgraciadamente, los Seleka no fueron una buena alternativa. Llegaron saqueando y violando los derechos humanos. La crisis que ya estaba vigente estalló como un volcán llevando consigo todo a su paso. No existe un solo pueblo de todo ese inmenso país que no haya sufrido las consecuencias del fenómeno Seleka.

Circulando desde la capital Bangui hasta el extremo este, uno se da cuenta del estrago al que ha sido sometida la población. Los pequeños pueblos que vivían tranquilamente a lo largo de la carretera que va de Bangui a Bangassou fueron quemados y desaparecieron. Algunos de sus habitantes se desplazaron a las ciudades, otros decidieron instalarse definitivamente en la selva cerca de sus huertos. Pero allí, están alejados de las escuelas y hospitales. Las consecuencias son incalculables. De manera muy regular, encuentras controles de los milicianos que viven extorsionando a los pasajeros. Cada viajero que pasa tiene que entregar dinero para seguir su camino. Los coches pagan según su tamaño, los pequeños poco, los camiones mucho. Dicen esos milicianos armados que la barrera del control es su modo de vivir. Este tipo de hechos se repite igual en todas las carreteras del país tanto en la parte controlada por los Seleka como en la que controlan los Antibalaka.

La administración estatal se desestructuró en todas las ciudades. Todos los funcionarios huyeron a la capital que tampoco estaba a salvo. En la actualidad, se intenta instalar nuevamente a los dirigentes en las provincias pero la pérdida de la autoridad es tal que no consiguen reconducir las cosas. En algunos sitios, los nuevos funcionarios son abucheados sin poder defenderse por falta de las fuerzas de seguridad.

Cuando hablas con los centroafricanos, tanto los intelectuales como la gente sencilla te dicen que el desgarro mental es tal que se necesitaría un dictador fuerte e implacable capaz de poner orden sin miramientos. Cuando les dices que desean una cosa inaceptable, que los demás en África están rehusando, te contestan que Centroáfrica está en una situación que merece una solución especial. Muchos añoran, incluso, los años del emperador Bokassa.

El pueblo parece a alguien que, llegado a la orilla del río, no encuentra un puente y se entrega a cualquier barco sin analizar las garantías de éste. La crisis ha llegado a un punto tal que lo único que importa ahora es la supervivencia como país.




En la actualidad, más de 50 personas se han manifestado como candidatos a la presidencia del país. Las elecciones generales tendrán lugar en noviembre aunque nadie cree realmente que se den las condiciones para ese gran evento. Pero lo que desconcierta es que muchos en la calle te dicen que no saben a quién votar. “Todos son iguales de oportunistas. Quieren llegar a la cumbre para llenarse los bolsillos sin hacer nada” dicen.

En todos los sitios están fijados los carteles invitando a la población a inscribirse en las listas electorales pero, aparentemente, la respuesta es escasa. El desencanto es descomunal. Lo único que interesa ahora es el día a día. Hay quienes creen que las elecciones son una exigencia de la Comunidad Internacional, que las quiere imponerse sin tener en cuenta de la realidad sobre el terreno.

El grito es desgarrador, atroz y lleno de desesperanza. “Nos vendría mejor un dictador para poner orden aunque sea matándonos”. Ésta es la frase recurrente pronunciada por boca de muchos centroafricanos que no saben cómo salir adecuadamente de la desbandada generalizada causada por la crisis actual. Todos o casi todos, incluyendo a los intelectuales están convencidos que la democracia no resolverá nada, ni saben a quién elegir en las próximas elecciones generales.

La comunidad internacional, la Unión Africana, los líderes locales, la sociedad civil y los intelectuales, no pueden permitirse que el pueblo centroafricano caiga en el fatalismo. La democracia siempre es esperanza y no hay solución fuera de ella, pero el voto hay que ejercerlo con responsabilidad y el control al gobierno que salga de las urnas ha de ser eficaz. Por ello, entre las ayudas necesarias se han de incluir aquellas que contribuyan al desarrollo del normal funcionamiento institucional.

miércoles, 15 de julio de 2015

Las consecuencias del conflicto en Bangassou

(artículo de Gaetan publicado en el blog de El País, África no es un país)
Hacía cuatro años que no pasaba por Bangassou, una ciudad al este de la República Centroafricana. Como muchos, conocí por la prensa la crisis desatada a finales de 2012. Al llegar a estas tierras la semana pasada, pude ver sobre el terreno con mayor amplitud y realismo la dimensión de la catástrofe a la que se enfrentó el país y de la que todavía no ha salido. Mirando con detenimiento, uno se da cuenta la gravedad de la situación y sus consecuencias a corto, medio y largo plazo.
Unnamed
Los Seleka llegaron a la ciudad de Bangassou en el 11 de marzo de 2013 rompiendo los acuerdos de paz que habían firmado con el gobierno del presidente Bozizé, en Libreville (Gabón). Sin previo aviso, se encaminaron hacia ella. Se enfrentaron duramente contra el ejército regular sobre el puente Mbari situado a unos 18 km del centro. Después de deshacer al Ejército nacional, entraron en la ciudad. Sucios y enfurecidos por los compañeros perdidos en la batalla, se dirigieron directamente al Obispado con ánimo de perpetrar el mayor saqueo de la zona desde el inicio de la guerra. Allí cogieron todos los coches de la Diócesis de Bangassou, en total 30 junto con los aparatos de valor, por ejemplo ordenadores, cámaras de fotos, teléfonos móviles. Otros subieron a los tejados para quitar las placas solares mientras que los demás se dedicaron a hojear todos los libros y cuadernos buscando dinero.

El padre Alain Bissialo que presenció toda la escena y pudo intercambiar palabras con los atacantes, me decía, todavía atónito, que no entendía su universo mental. “Parecían bandidos salidos de alguna cueva”, dice.  Él pudo salvaguardar la casa del Obispo diciéndoles que era una cosa sagrada. Y sin embargo, en otros sitios, rompieron los sagrarios y derramaron las hostias consagradas. En Bangassou, no se atrevieron a romper la casa episcopal. Solamente se ensañaron con las casas de los sacerdotes, las escuelas, los hospitales, los edificios públicos etc. Dejaron el garaje del obispado como un escenario de guerra tras llevarse a los más de 30 vehículos.
Después del obispado, se dirigieron al centro de la ciudad donde hicieron estragos en la Administración del Estado. Quemaron todos los archivos del Ayuntamiento y de la Prefectura; saquearon la comisaría de la policía territorial y las otras oficinas públicas; abrieron la cárcel y dejaron escapar a todos los presos.
Cuando das un pequeño paseo por la ciudad, te puedes das cuenta de la inmensidad de los destrozos causados por este movimiento político-militar llamado Seleka. En oleadas sucesivas, iban y venían una y otra vez para asegurarse de haber rematado por completo el saqueo. Luego, parece que los delincuentes de la ciudad aprovecharon para rematar la faena, quitando los tejados y cogiendo todo lo que quedaba en los edificios. Fueron ellos quienes indicaron los lugares dónde se habían escondido algunos vehículos de la Iglesia.
En el centro de Bangassou, no queda ningún edificio público con tejado. El lugar residencial de los funcionarios se ha convertido en un bosque impenetrable. Todas las casas son paredes desnudas sin techumbre y ningún mueble en su interior. El gobierno central que se esfuerza por enviar funcionarios a la zona, no consigue rehabilitar los edificios. Algunos funcionarios que han llegado viven y trabajan en casas de particulares. La rehabilitación o reconstrucción de los edificios públicos será una tarea difícil. Sin embargo, a nivel del obispado, la vida ha vuelta a tomar el ritmo normal. Gracias a la Fundación Bangassou que tiene sede en España, se ha podido reponer casi todo lo perdido durante los ataques.
Unnamed (1)
Consecuencias
Las consecuencias directas de la crisis en el este de la República Centroafricana fueron numerosas. Muchas personas cruzaron el río y se instalaron definitivamente en la República Democrática del Congo. Otros decidieron desplazarse hacia sus huertos dentro de la selva, lejos de las instalaciones sanitarias. Es imposible calcular las consecuencias indirectas de esos desplazamientos, entre los que no se puede descartar la muerte de muchas personas durante su desplazamiento falta de cuidados, y muchos niños se están quedando desnutridos por las carencias y la miseria que se agudizó a raíz de esos acontecimientos.
Me decía estos días una cooperante española del País Vasco que lleva tres meses trabajando por aquí, que pudo registrar centenares de niños que tienen síntomas de desnutrición severa. Se quejaba de que el Programa Mundial de los Alimentos no sea capaz de llevar comida a esa gente alegando el problema de seguridad y sin embargo, los cascos azules de la ONU son capaces de traer su gasolina y otros materiales hasta la región.
También me comentaron que hace pocas semanas estalló una epidemia de varicela en algunas zonas del norte de Bangassou. Y es que durante todo este tiempo de crisis, el programa de vacunación de los niños que se llevaba a cabo gratuitamente por la Organización Mundial de la salud se interrumpió por las acciones violentas. No se pueden descartar otras epidemias en la zona en un futuro próximo. Gracias a la presencia de Médicos Sin Fronteras, se pudo atajar el problema de manera rápida.
Más hacia el Este, en la zona de Zemio, siguen los campamentos de refugiados congoleños que huyeron de la LRA de Joseph Kony. Antes de la crisis, recibían asistencia alimentaria del Programa Mundial de los Alimentos (PAM). Desde que llegaron los Seleka a Bangassou, ya no llegan los camiones de víveres por falta de seguridad y por el estado de la carretera que se deteriora permanentemente. El resultado no puede ser más catastrófico: muchos refugiados se han convertido en mendigos, mientras que las chicas se venden fácilmente al que ofrece dinero.
También hay consecuencias positivas: por ejemplo, se multiplicaron los ONGs que llegaron al lugar para socorrer a las víctimas. Se las ve de todo tipo desde las que trabajan en el campo de la salud como MSF o en los derechos humanos como Mercy Corps, hasta los que no tienen ningún programa conocido. En la ciudad de Bangassou, es muy fácil encontrar a personas de todas las nacionalidades y lenguas. Todas las casas medianamente bien hechas están alquiladas. El lado positivo del asunto es que, de alguna manera, crean empleo para los jóvenes locales (chóferes, cocineros, vigilantes etc.).
Hablando con los habitantes locales, casi todos coinciden en que nadie ve los resultados concretos de esa pléyade de organizaciones. Algunos llegan incluso a concluir que se trata de un negocio bien montado desde muy lejos. Seguramente, habrá que encontrar el equilibrio en el punto medio. No se puede negar la labor que están haciendo los Médicos Sin Fronteras en los hospitales y centros de salud aunque todo pueda mejorarse.
El otro tema muy controvertido es el de los cascos azules instalados en Bangassou. Muchos dicen que no ven muy bien su utilidad. Últimamente llegaron los militares estadounidenses que montaron tiendas climatizadas y nadie, aquí, sabe si forman parte de la MINUSCA u operan de manera independiente.
Está claro que esta crisis creó una ruptura del tejido social, económico, político, sanitario, religioso etc. y no se podrá superar en poco tiempo. Al menos, de momento, hay una cierta calma y los niños, como siempre, sigue sonriendo a pesar de la pobreza en la que, a veces, se encuentran.

sábado, 4 de julio de 2015

Una noche tranquila en Bangui


Estoy sentado delante de mi habitación en el centro de acogida misionero de Bangui, detrás de la catedral contemplando la luna llena que se impone majestuosamente en el cielo. En frente, está el monte Bazabangui cubierto de bosques. El mítico letrero de “Bangui” que, antes lucía en ese monte se ha apagado, igual que media ciudad. Todo es tranquilo como si fuera una noche en cualquier ciudad. No se oye ni un disparo o un ruido de algo raro. Nada hace sospechar que estoy en un país altamente desestructurado por los enfrentamientos violentos y muchas violaciones de derechos humanos.
Acabo de llegar a este país después de cuatro años de ausencia. Todo ha cambiado de mal en peor. En muy poco tiempo, Bangui dejo de ser “Bangui la coquette” (la hermosa) y se transformó en lo que la gente aquí llama irónicamente “Bangui la roquette” (la bomba). Los habitantes de Bangui llevan dos años acostumbrados a recluirse en casa a la caída de la noche por miedo a los disturbios que, muchas veces, se cobran la vida de los inocentes. Sin embargo, últimamente, como si los enfrentados se hubieran cansado y las fuerzas internacionales hubieran doblado de esfuerzo de pacificación, el río parece estar volviendo a su cauce.
Durante todo el día, he pasado por diversos barrios para comprobar el ánimo de la gente. La gente está cansada de la guerra. Todo el mundo desea la paz sin saber cómo conseguirla. Los taxis que siempre se llenan como cajetillas de tabaco circulan ya por la gran parte de la ciudad. Hasta los barrios más conflictivos empiezan a recobrar vida. A parte de los atracos de noche en algunos barrios periféricos, ya no hay enfrentamientos abiertos entre los seleka y los antibalaka.
Los militares oficiales del gobierno central no están armados. Desde que fueron deshechos por los seleka en marzo de 2013, dejaron de existir hasta que se constituya un nuevo ejército más nacional y más profesional. Sin embargo, en todos los sitios comunes, se observan los militares en uniforme fuera de servicio pero sin armas. Son muchos que serán desmovilizados a la hora de hacer la selección para un ejército nuevo. Por cierto, los militares españoles forman parte del contingente encargado de esta tarea de formación.
En estos momentos, el gobierno desplegó brigadas mixtas entre policías y militares y son ellos los que apoyan a las fuerzas internacionales para vigilar el orden en las calles la noche. Sin embargo, existen todavía barrios intransitables a una cierta hora de la noche por miedo a cruzar los atracadores armados que andan saqueando las casas vacías e incluso habitadas. En el centro de la ciudad, no hay indicios de inseguridad. Hasta ciertas horas de la noche, se oye todavía la música en los bares. La circulación se reduce drásticamente progresivamente hasta no oír ya nada moverse.
La ciudad de Bangui nunca ha sido bien bastecida en electricidad. Ya antes de la guerra, había apagones regulares por insuficiencia de la energía producida por la única central eléctrica del país. Con la guerra, las cosas van peor. Muchos sitios pasan varios días o noches sin luz. No parece que el problema vaya a resolverse dentro de poco.
En distintos rincones de la ciudad, se leen carteles que anuncian el censo electoral. Las autoridades transitorias piden a la población en edad de elección inscribirse en las listas. Se supone que la operación se extiende a todo el país. En efecto, todos esperan las elecciones generales que deberían tener lugar en el próximo mes de octubre si no hay inconveniente.
Las cosas van lentamente pero parece que van tomando un paso firme hacia la paz.


sábado, 20 de junio de 2015

INMIGRANTES AFRICANOS

(artículo publicado en el blog de El País, África no es un país)

¿Qué sabemos de los inmigrantes africanos?

Resulta muy fácil hablar de la inmigración desde el punto de vista del observador y, más aún si este vive en el mundo occidental. Es frecuente escuchar afirmaciones categóricas que nadie se atreve a replicar, bien por desconocimiento del tema o sencillamente porque son tópicos habituales instalados en nuestra imaginación. Pero, la cruda realidad solo la conocen sus directos protagonistas que, muy rara vez, tienen espacio para explicar su situación.
Yo también fui inmigrante en distintos países y en circunstancias especialmente difíciles, y sé que muchas de las afirmaciones merecen ser matizadas cuando no son rotundamente erróneas. Otras hieren, sin saber, la sensibilidad de los africanos que las oyen, bien por no coincidir con la realidad o por ser sencillamente humillantes. Muchas veces cuando se habla de África desde Europa, parece que se está hablando de otro planeta, de un lugar completamente exótico donde no existe ningún atisbo de esperanza, en un entorno donde el sufrimiento hace rechinar los dientes y donde la totalidad de los habitantes viven sumergidos en una indescriptible miseria. Ciertamente algo de verdad habrá en lo que se dice pero la mayoría de esos tópicos son representaciones mentales alejadas de la realidad.
Cuando yo fui inmigrante, no fue por miseria personal ni por la búsqueda de Eldorado en algún lugar de la tierra. Fue por motivos históricos y humanos que cualquiera podría entender con tal de querer conocerlos. No nací con ansias de salir de mi país, ni crecí pensando en huir de la vida ordinaria de mi pueblo. Al contrario, como muchos otros africanos, crecí soñando con insertarme en mi propia sociedad y luchar como todo el mundo, ganarse la vida, hacerse respetar y alegrarse de sus propios logros. Nadie nace y vive pensando en tierras lejanas, sin más, cuando lo hace, es por algo. La inmigración es un fenómeno que tiene causas muy concretas.
Muchas pueden ser las razones por las que una persona decide emigrar y deja su país de nacimiento. En el caso concreto africano estas razones se pueden dividir en tres categorías: la inmigración forzada, la inmigración pensada, la inmigración sugerida.
La inmigración forzada:
Se trata de una decisión que toma una persona a causa de una serie de condiciones vitales muy exigentes. Aquí se puede hablar por ejemplo de la guerra. Cuando la guerra llega a tu casa, no tienes tiempo ni para pensar ni para elegir. La única vía que se te ofrece es escapar siguiendo la voz del instinto. Si la guerra es ideológica o étnica, en la mayoría de casos, el que huye no vuelve pronto sino que busca la posibilidad de establecerse en otros lugares más seguros lejos de su ámbito ordinario. Muchos de los inmigrantes han salido de sus países incluso después de haber logrado desempeñar buenos puestos de trabajo o estando en época de su mayor esplendor intelectual. Esos suelen estar  bastante bien preparados para integrarse en la nueva sociedad donde llegan.
Este fue mi caso en un momento de mi vida. Nunca había pensado salir de mi país, cuando de repente, una guerra atroz me obligó a ello. En estas circunstancias, cuando tienes cierta capacidad intelectual o cierto empeño moral, te lanzas a  la aventura, incluida la aventura de muy alto riesgo, con tal de conseguir una vida donde la existencia tenga la tranquilidad necesaria sin la permanente incertidumbre de poder perder la vida. Se puede decir entonces que la guerra se convierte en una causa de la inmigración y del despertar de unos instintos de aventura muy arriesgadas en nosotros pero que si no hubiera esta circunstancia, se quedarían dormidos.
Evidentemente, muchos son los que se quedan muy cerca de sus países esperando que la situación mejore. Los inmigrantes que van lejos son los que tienen ciertas capacidades morales, intelectuales e incluso económicas. Por tanto, no son los más débiles ni los más pobres los que emprenden viajes largos hacia tierras lejanas. Estos, no pueden, ni siquiera emigrar.

La inmigración pensada.

Se podría hablar aquí de la inmigración económica. Se trata de una persona con cierta preparación cultural que busca oportunidades imposibles de encontrar en su país. Son muchos los que finalizan sus estudios universitarios en sus países pensando en irse a otros donde el trabajo es más abundante y fácil de conseguir, dónde pueden desarrollar sus aptitudes, donde creen que se valora a las personas mirando su capacidad y no otras consideraciones que poco, o nada, tienen que ver con la profesión.
En la mayoría de casos, esos tipos de viajes se preparan detenidamente, se barajan diversas opciones antes de iniciarlos. Muchos de los que integran esta categoría empiezan a peregrinar por embajadas y consulados en la búsqueda del visado.  Cuando por la dificultad para conseguirlo, se decepcionan, entran en la vía del riesgo. ¿Alguien se acuerda de la atleta somalí, Samia Yusuf, participante en los juegos olímpicos de Pekín de 2008 y ahogada en la patera del Mediterráneo en 2012 intentando alcanzar su sueño en Europa?

Hay casos en los que son los familiares ya instalados en los países de acogida los que hacen las gestiones para facilitar este tipo de inmigración. Buscan las cartas de invitación, los contratos  de trabajo etc. para que su familiar viaje con toda normalidad. Este tipo de inmigración suele ser de gente muy cualificada o, en todo caso, preparada para el mundo laboral, o listos para superar estudios superiores.
Hay que decir que en general, las embajadas y consulados occidentales en África son tan implacables y en algunos casos hasta irrespectuosos, que muchos de los que podrían inmigrar legalmente acaban haciéndolo ilegalmente y exponiendo así sus vidas. Por lo que se refiere a mi caso, alguna vez, teniendo toda la documentación en la mano y habiendo vivido ya en Europa, me denegaron el visado de turista del espacio Schengen durante dos años, sin ninguna explicación.
En este caso, las familias suelen contribuir económicamente para ayudar al viajero esperando recoger los frutos al final del viaje. Los que tienen familias esperan recuperarlas una vez conseguida la estabilidad en el país de destino.

La inmigración sugerida.

Aquí se trata de lo que se llaman comúnmente las “víctimas de las redes mafiosas”. En este mundo existen muchos grupos criminales que viven a costa de la vida de los demás, sin escrúpulos y sin un mínimo de humanidad. No es un monopolio de África sino que estos tipos de redes existen en todos los países, bajo distintos nombres y con distintos objetivos. Desgraciadamente muchos son los que caen bajo la fuerza de su mentira.
Los criminales de la inmigración clandestina suelen presentarse como bienhechores que ofrecen el futuro a cambio de casi nada. Prometen ayudar a viajar y dar trabajo al llegar al destino final. Muchas tienen sedes en Europa y células en capitales africanas con distintas especialidades: la falsificación de documentos, la corrupción de los funcionarios, la complicidad en la administración etc.
En algunos casos son redes de pornografía o de prostitución que se interesan principalmente de las chicas jóvenes desempleadas o en situación de precariedad social. Aprovechan la ingenuidad y les prometen un futuro idílico. Para una chica que no conoce más que su reducido mundo, es fácil engancharla en una red donde todo es color de rosas.
En otros casos, se trata de chicos soñadores a los que las redes prometen formación especial y trabajo con un sueldo millonario. En un país donde los jóvenes tienen poca formación, donde la tasa de desempleo supera todos los cálculos, cualquier promesa de una vida mejor cala profundamente en el corazón.
En general son estos los que emprenden largos viajes en medio de muchos riesgos hacia lugares desconocidos. En el camino, las chicas están sometidas al acoso sexual o incluso a la violación. Cuando consiguen llegar a Europa, las someten a la prostitución, las tratan como mercancía, la hacen pagar todo el dinero del viaje y los beneficios de lo que ganarán en el futuro. Desprotegidas, sin pasaporte y sin conocer la lengua, viven en un régimen de esclavitud en medio de las grandes ciudades occidentales donde día y noche las administraciones y la prensa locales alaban la libertad lograda y los derechos humanos conseguidos.
Para los chicos, la suerte es diferente. Antes de llegar al destino, están expoliados de lo poco que tienen. Muchas veces, cuando el viaje se complica, los traficantes los abandonan en el peligro y desaparecen.
He aquí la causa del drama de las vallas de Melilla, de las embarcaciones de miseria a la deriva, de los sueños frustrados en medio del camino, de las vidas acabadas en el desierto de Sahara o en el fondo del mar. Entre tanto, las mafias siguen prosperando. Muchos de los integrantes de las mafias son europeos con pasaporte válido. Por tanto se mueven entre Europa y África sin obstáculo y son capaces de entregar a los seres humanos a la esclavitud o a la muerte sin ningún remordimiento.

Autor: Gaetan Kabasha.