domingo, 28 de diciembre de 2025

Nigeria y los bombardeos americanos

 (Dr Gaetan Kabasha)

La noticia del bombardeo del ejército americano al grupo terrorista Boko Haram en Nigeria tiene muchas lecturas igual que podría tener muchas consecuencias. Algunos, por motivos religiosos o humanitarios, aprueban la decisión; otros, partiendo de su recelo hacía todo lo que viene de los Estados Unidos, ven con mucha preocupación esta acción. Hay una tercera parte de los que creen que África debería ser capaz de resolver sus propios problemas sin necesidad de recorrer a las potencias que, según nos enseña la historia, nunca se mueven sin intereses económicos o geopolíticos por medio. En este artículo, no nos interesaremos de estas distintas lecturas ni de la eficacia de la acción americana sino más bien del peligro de un cierto discurso de guerra religiosa o de defensa de los cristianos sin explicar muy bien a que se refieren estas expresiones.

Hace poco, el presidente Trump, viendo las noticias de los secuestros o matanzas de los cristianos en el norte de Nigeria como si fuera algo nuevo, declaró que los cristianos estaban siendo perseguidos. La noticia corrió por las redes sociales llamando a la acción pero sin que nadie se dedicara a hacer un mínimo análisis de lo que realmente está pasando en esta parte del planeta. El gobierno de Nigeria, por su parte, igual que los obispos católicos, aclararon que no convenía hablar de una persecución contra los cristianos. ¿por qué los propios nigerianos no se atreven a hablar de persecución?



Nigeria es un país inmenso de más de 200 millones de habitantes, constituido por muchos grupos étnicos. Los más grandes son los haoussa en el norte, los yoruba en el oeste y los igbos en el este.  Esos grupos étnicos se reparten en partes iguales entre el cristianismo y el islam. De manera general, salvo algunas fricciones muy periféricas, los cristianos y los musulmanes viven en harmonía. En una ciudad como Lagos de más de 18 millones de habitantes, encuentras en el mismo barrio iglesias cristianas y mezquitas, cristianos y musulmanes, unos con sus cruces y rosarios, otros con sus chalabas, cada uno haciendo sus actividades como en cualquier ciudad de África. En el gobierno, hay regularmente elecciones que consiguen la alternancia democrática en la presidencia entre cristianos y musulmanes. En un país así, hablar de persecución religiosa sin más explicaciones puede dar una imagen distorsionada de la realidad y sobre todo socavar la convivencia pacífica existente. No hay nada más peligroso en las relaciones humanas que la sospecha entre unos y otros.

Hablemos ahora de las terribles masacres y secuestros. Cuando me fui por primera vez a Nigeria, algunos amigos en España me desaconsejaron el viaje, otros quedaron rezando por el probable eterno descanso de mi alma. Era en 2017 cuando la secta islamista en cuestión estaba en la cima de sus atrocidades. Lo que la gente no sabía o no quería saber es que todo estaba limitado a la región fronteriza del norte y yo viajaba a Lagos, al sur oeste. Al llegar, encontré una realidad distinta de lo que describía la prensa.

Hay que circunscribir bien el tema. Desde 2008, surgió en el norte de Nigeria un grupo islamista radical llamado Boko Haram con un objetivo claro: instaurar la sharía en Nigeria empezando por las provincias del norte dónde los musulmanes son mayoritarios y bajando a las provincias dónde el cristianismo es mayoritariamente practicado. Es un grupo bien identificado, de locos de Dios como los puede haber en cualquier sitio dónde el fanatismo sustituye a la razón, pero en ningún caso representa a los musulmanes nigerianos en su conjunto. Esos fanáticos matan a todos los que no comulgan con sus ideas ya sean cristianos o musulmanes. Ante sus ojos, un musulmán que no entiende la religión como ellos es tan o más de impío que un cristiano. Este grupo no tiene nada que ver ni con las autoridades nigerianas ni con el pueblo sencillo que aspira a vivir en paz. Esto no quita que encuentre en los pueblos del norte algunos adeptos o cómplices a la hora de esconderse o cometer sus crímenes.

Desde el principio, el gobierno puso muchos medios para atajar el problema movilizando el ejército. Si no han podido terminar con el fenómeno se debe a otros motivos que no son de tipo religioso. Más de 15 años después, Boko Haram se ha convertido en una banda de bandidos que se dedican a hacer daño sin horizonte, a secuestrar para cobrar el rescate y como no, a organizar una salvajada espectacular para hacer hablar de ellos. Pusieron a prueba la convivencia de los nigerianos pero no se puede afirmar que consiguieron romper la unidad del país.

¿Por qué hablar de persecución cristiana puede ser peligroso?

Los medios occidentales tienen la tendencia a moverse en los esquemas binarios como si las cosas fueran siempre blancas o negras. Este tipo de atajos esconde una falta de conocimiento de la realidad sobre el terreno. Es muy fácil hablar de persecución cristiana desde fuera, excepto que este discurso puede tener consecuencias insospechables dónde ocurren los hechos. Para empezar no está establecido que Boko Haram solo secuestra o mata a los cristianos aunque este colectivo suele ser el más afectado. Cuando esos fanáticos ponen una bomba en el mercado, por ejemplo, no miran la religión. En segundo lugar, hay que descartar que los poderes públicos hayan apoyado de cerca o de lejos esta peligrosa secta. Por tanto, cuando se habla de persecución contra los cristianos, como mínimo, hay que precisar que se trata de un grupo terrorista minoritario y sanguinario que no tiene nada que ver con el pueblo nigeriano en su conjunto o sus representantes.

En un país dónde coexisten dos religiones a partes iguales, dónde la convivencia está conseguida más o menos, hay discursos que pueden despertar los indeseables demonios. Al oír ciertos discursos, uno pensaría que los musulmanes de Nigeria están masacrando a los cristianos o que los aviones americanos están machacando a los musulmanes de Nigeria en defensa de los cristianos.

Volviendo a los bombardeos de los Estados Unidos, hay que recordar que el gobierno de Nigeria empezó rechazando la idea probablemente porque no veía la eficacia de un bombardeo a un grupo que se mueve constantemente en pequeñas unidades o porque temía las consecuencias de una tal acción sobre el pueblo o sobre su propia soberanía. ¿qué piensan por ejemplo los musulmanes ordinarios cuando les dicen que los americanos vienen a defender a los cristianos? Y el gobierno que ahora es mayoritariamente musulmán, ¿cómo encaja este discurso? Y los musulmanes del norte que también se resisten a acoger la ideología radical de esta secta, ¿cómo les afecta este discurso?

 


domingo, 10 de agosto de 2025

África y el síndrome del poder eterno

(Axel Dieu-bénit Averroes KORONDO)

"Repito, no me presentaré como candidato. Esta pregunta me molesta. Yo mismo reforcé la Constitución para estipular que nadie puede ejercer más de dos mandatos en su vida. Nadie me va a mantener como presidente. Me voy. He envejecido", declaró el presidente beninés Patrice Talon con confianza, orgullo, entusiasmo y valentía durante un encuentro con jóvenes el 28 de julio de 2025 en el Palacio de la Marina en Cotonú. Pero ¿qué está pasando en Camerún? ¿En la República Centroafricana? ¿En Costa de Marfil? ¿Por qué no dejarnos guiar por el espíritu de paz, felicidad y respeto?

De hecho, este mes de julio estuvo marcado por acontecimientos que podrían describirse como el « síndrome del poder eterno ». Primero, el 13 de julio de 2025, el presidente camerunés Paul Biya, de 92 años, en el poder desde el 6 de noviembre de 1982, anunció su candidatura para las elecciones de octubre de 2025. Luego, el 26 de julio de 2025, su homólogo centroafricano, Faustin Archange Touadera, de 68 años, en el poder desde el 30 de marzo de 2016, juró su cargo en el partido político MCU, del cual es líder. Finalmente, el 29 de julio de 2025, el presidente marfileño Alassane Dramane Ouattara, de 83 años, en el poder desde el 6 de mayo de 2011, anunció su candidatura para un cuarto mandato.

Mientras uno de ellos, al final de su mandato, se prepara para dejar el poder, como lo exige la Constitución, por el bien de su pueblo, su país y la imagen y el honor de África, los otros tres aún se consideran los únicos salvadores, Dios Todopoderoso, y reforman la Constitución para permanecer en el poder indefinidamente. ¿Qué placer les produce tomar semejante decisión? Es un panorama horrible para la democracia en una parte de África. Además, julio sigue siendo un mes de vergüenza, tristeza y lágrimas por una democracia que ha sido pisoteada, abusada y estrangulada en plena Plaza de la Independencia por quienes deberían defenderla y respetarla en todas sus formas.

Estos anuncios conmocionaron a la prensa y generaron mucho debate y tensión entre los partidarios y detractores del trío. Esta realidad demuestra que África aún está lejos de la democracia. Porque quienes se supone que deben respetarla en estos países son los mismos que la pisotean, la violan y la atormentan con el pretexto del patriotismo y la lucha contra el imperialismo francés.

Fue un shock legal, pero sobre todo una brutal bofetada a la noble Constitución. Ante esta pesadilla, ¿cómo reaccionaríamos en caso de levantamientos en Camerún, la República Centroafricana y Costa de Marfil? ¿Culparíamos de nuevo a Occidente? ¿Diríamos que Francia es responsable de las rebeliones en la República Centroafricana? ¿De los disturbios en Camerún? ¿De la guerra civil en Costa de Marfil? ¿Que la pobreza y la miseria que siguen asolando África son causadas por Francia?

Queridos lectores y panafricanistas, ¡sean lógicos y lúcidos por una vez! Los hechos están ante nuestros ojos, y debemos verlos para comprender finalmente de dónde provienen nuestros problemas, qué nos frena y qué ha mantenido a África en este abismo durante tantos años. Esta farsa, urdida por los enemigos de la democracia, es apreciada y apoyada por quienes, directa o indirectamente, buscan proteger sus intereses.

África necesita líderes responsables, capaces de ceder cuando el fin lo exige. Y luego hablaremos de democracia, el único sistema político capaz de liberar a África de este engaño.

Permanecer en el poder indefinidamente es un crimen. Es hora de que los líderes africanos sigan el ejemplo del presidente beninés Patrice Talon. Este respeto a la Constitución fomentará un clima de paz y cohesión social y allanará el camino hacia el desarrollo. Esto es lo que África merece para su propio bien, su felicidad y la supervivencia de los africanos.

Queridos lectores y panafricanistas, ¡buena reflexión!

 


lunes, 5 de mayo de 2025

El Papa Francisco en el fango africano - Sudán del Sur

(Dr Gaetan Kabasha)

En abril 2019, el mundo entero se conmovió viendo la imagen del Papa Francisco, con entonces 82 años, arrodillándose a duras penas para besar los pies de dos personajes claves de la política del Sudán del Sur, el presidente Salva Kiir y su vice-presidente Riek Machar. Aquellos políticos enfrentados desde años habían decidido hacer un retiro espiritual en el Vaticano en un último intento de acercar las posturas y parar la sangría que estaba viviendo su país en torno a sus figuras.



Después de dos días durmiendo en la casa del Papa y reflexionando sobre la paz en su país, los dos líderes recibieron una bendición inesperada y un tanto singularísmo: el beso del Papa a sus pies precedido de estas palabras: "Permanezcan en paz. Habrá luchas entre ustedes, pero que se queden en los despachos; ante el pueblo ¡unan sus manos!. Francamente, un Papa besando los pies de los máximos dirigentes de un país africano y pobre en signo de servicio y humildad es un geste sin comparación en la historia. Quizá haya que remontar al Jueves Santo cuando Jesús lavó los pies de sus apóstoles para entender la hondura de ese gesto. Los africanos que saben mucho de símbolos entendieron que esto marcaba una frontera más allá de la cual ya no hay nada: o la paz o la imparable autodestrucción. ¿Lo entendieron también así los políticos?


Sudán del Sur cobró la independencia en 2011 después de una larguísima guerra de liberación que empezó en los años 1960 y terminó con un referéndum auspiciado por la ONU en el que el pueblo eligió libremente separarse de la República de Sudán. Sin embargo, aquella alegría popular fue de corto plazo. En poco tiempo, una rivalidad férrea entre el presidente Salva Kiir y su vicepresidente Riek Machar se desató bajo forma de enfrentamientos tribales. Aquellos líderes que habían luchado junto contra un enemigo común, ya no sabían cómo vivir juntos sin nadie en frente. Kiir apoyado en la tribu Dinka y Machar en la tribu Nuer, entrenaron todo el pueblo en unas cruentas masacres. Todo el país se tiñó de sangre como si toda la lucha anterior contra el Sudán del norte, musulmán, hubiera sido un entrenamiento para un enfrentamiento fratricida más mortífero todavía.

En 2018, los dos dirigentes firmaron un acuerdo de paz en Etiopia. Pero poco después, lo rompieron, cada uno acusando al otro de no respetar lo convenido. En esto entró la mediación del Vaticano que acabó con aquel espectacular beso de un Papa a los dos hermanos, unidos por el destino de un mismo país y que sin embargo, incapaces de unir fuerzas por un interés común.

Cuatro años después, en febrero de 2023, el Papa Francisco quiso hacer el seguimiento de aquel gesto. Decidió viajar a Yuba, la capital del Sudán del Sur. Su viaje había sido aplazado por problemas de salud. Esta vez, el papa no esperó a los dirigentes sudaneses en el Vaticano sino que los quiso encontrar en su tierra. Su idea era fortalecer aquella paz surgida del famoso retiro, pero también estar más cercano al pueblo sufriente de Sudán.

Con esta visita, el papa quiso aplicar su principio de “periferias” visitando aquellos países que se encuentran en guerra o en situaciones de instabilidad. No cabe duda que su presencia estaba vista por el pueblo llano como una muestra de cercanía. También hay que recordar que, de manera general, la iglesia local suele estar mezclada en los procesos de reconciliación y que la presencia de un Papa conforta sus iniciativas.

Esperemos que el nuevo Papa que surgirá del actual Cónclave esté también pendiente de los lugares olvidados y de gestos que quedan en la historia como una profecía viva.

 


miércoles, 23 de abril de 2025

El Papa Francisco y sus hazañas en África

Dr. Gaetan Kabasha

En 2015, la guerra hacía estragos en la República Centroafricana. Dos grupos armados se estaban haciendo la vida difícil, derramando sangre por todas partes. Por un lado, los seleka, un grupo mayoritariamente musulmán y por otro, los anti-balaka, compuesto por todos aquellos que no querrían saber nada de los musulmanes. El país entero estaba patas arriba, con el odio en auge y una espiral de violencia indescriptible.

La capital, Bangui, estaba dividida en dos. Los antibalaka ocupaban los barrios céntricos mientras que los seleka controlaban los barrios tradicionalmente musulmanes. De manera muy particular, el barrio llamado kilómetro cinco se había convertido en una zona peligrosa tanto por los musulmanes que vivían allí hacinados y que no podían salir como por los no-musulmanes que no podían acceder a su enorme mercado y sus tiendas. La situación era tal que cruzar una línea roja trazada por unos y otros suponía una muerte lenta y atroz. Pisar el barrio del Km5 suponía inexorablemente la muerte y salir de allí por un musulmán, también. Nadie sabía realmente como resolver la situación.


En esto, se le ocurrió al Papa Francisco, sin duda inspirado por el Espíritu Santo, programar un viaje a Bangui. ¿A quién se le ocurre pensar en tal locura? Cuando lanzó la idea, todo el mundo la tomó por una broma. Sinceramente, nadie creía en una remota posibilidad que el Papa hiciera ese viaje. Era sin contar con la tozudez de un Papa que había decidido poner las periferias en el centro de su pontificado.

El aeropuerto estaba fuertemente custodiado por los militares franceses. Alrededor del aeropuerto, se había levantado de manera improvisada un campamento de desplazados. El resto de la capital se asemejaba a un campo de batalla. Aquello parecía surrealista. Del aeropuerto hacia el centro de la ciudad, cualquier cosa podía ocurrir y de hecho ocurría todos los días. Durante la noche, se oían disparos cruzados sin saber muy bien quienes estaban entreteniéndose con ese ejercicio de la muerte.

En el mes de agosto, pasé unas noches en Bangui. Entonces, se hablaba de la visita del Papa Francisco con mucho escepticismo. Yo mismo pude comprobar que aquel viaje era un sueño inalcanzable. Durante todas las noches que pasé por allí, oía disparos. El miedo mezclado con la pobreza era el alimento cotidiano de los habitantes de Bangui. Salí de allí sin ganas de mirar atrás.

Cuando se iba acercando la fecha del viaje, los servicios secretos de Francia y de algunos países más aconsejaron fuertemente la anulación de aquella aventura. Francia que tenía desplegado el ejército sobre el terreno se declaró incapaz de proteger al Papa. Entonces, el Sumo Pontífice se encontraba en Uganda. Las presiones salían de todas partes para disuadirlo de emprender ese arriesgado viaje. Sin embargo, nada le hizo cambiar de idea.

Días antes, empezó a correr la voz en Bangui de que el Papa traería una receta por la paz. Un eslogan se hizo popular según el cuál lo que se organizaba era “la fiesta del Papa”. Los musulmanes dieron su acuerdo que pudiera visitar su barrio y su mezquita principal. Aún así, el ambiente seguía siendo tenso. En la misma noche antes, los disparos se llevaron por delante a unos cuantos. La violencia no había cesado.

Dicen que el Papa, en al avión, habría dicho al piloto: “si no te sientes seguro para aterrizar en aquel lugar, dame un paracaídas y bajaré yo solo”. El 29 de noviembre, Francisco llegó a Bangui. Y como si Dios hubiera hablado al corazón de cada centroafricano, la violencia cesó. El 30, se adentró en el barrio musulmán, el famoso km5. De manera instantánea, le siguió una muchedumbre de cristianos que por primera vez en dos años volvían a pisar ese lugar. El Papa rezó en la mezquita y al volver, cogió al Imán en su camioneta. Acto seguido, una muchedumbre de musulmanes se mezcló con los cristianos y acompañaron al Papa al estadio dónde tenía previsto celebrar la misa solemne. La receta por la paz acababa de llegar en forma de milagro. Francamente, en aquel momento, ver a los cristianos y los musulmanes mezclados, cantando la paz, era algo más que un acontecimiento; era un milagro; el milagro de Francisco.

El día siguiente, la guerra de Bangui había terminado. Ya no había barricada en ningún barrio. La reconciliación se puso en marcha.

La muerte del Papa afecta profundamente a los habitantes de Centroáfrica. Este hombre de Dios quedará en su memoria como el que logró lo imposible solamente con su presencia y su coraje.